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DF Mirada ESE Business School | ¿Hará la pandemia al mundo más plano?

Santiago Truffa, Profesor Centro de Estudios Inmobiliarios ESE Business School Universidad de los Andes

Por: Santiago Truffa | Publicado: Viernes 12 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Santiago Truffa

Thomas Friedman, en su best seller “El Mundo es Plano”, describió con lujo de detalles cómo la tecnología haría que las distancias ya no importen a la hora de trabajar. “En un mundo plano -escribe Friedman- puedes innovar sin tener que emigrar”.

Ahora, con la actual crisis sanitaria nos hemos visto forzados a trabajar a distancia. Es verdad, el Covid ha acelerado muchos cambios y algunos de los efectos serán perdurables. ¿Será un virus el que termine de aplanar el mundo?

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Es en ese contexto que algunos líderes empresariales se preguntan cómo serán sus empresas en el mediano plazo. ¿Nos dejará la pandemia frente a un mundo donde la distancia física se hace irrelevante y cada uno elegirá desde dónde trabajar? ¿En casa? ¿Co-work? De ser así ¿qué pasaría con los monumentales edificios corporativos en Manhattan (o Sanhattan)?

Esta discusión no es nueva. Durante la mayor parte del siglo pasado, se ha escrito sobre los efectos niveladores de la tecnología. Desde la invención del teléfono, el automóvil y el avión hasta el surgimiento de la computadora personal e internet, el progreso tecnológico estaría erosionando constantemente la importancia del lugar físico.

La evidencia, sin embargo, muestra que nuestro mundo es asombrosamente “poco-plano”. Y la tendencia en las últimas décadas no ha sido a la dispersión, sino a la concentración geográfica. Más aún, si bien las personas y la actividad económica tienden a aglomerarse en ciudades, son los sectores empresariales relacionados con la innovación los que están más concentradas.

Las personas que participan en actividades innovadoras se agrupan no sólo porque les guste estar cerca unas de otras o prefieran centros cosmopolitas llenos de comodidades. Ellos y sus empresas también lo hacen porque estar cerca les permite ser más productivos. Pueden, por ejemplo, utilizar infraestructura común como puertos y carreteras. La cercanía también favorece el tamaño y eficiencia del mercado laboral desde donde contratan a sus talentos. Una muestra de ello es que la creación de puestos de trabajo en el sector innovación en Estados Unidos está fuertemente concentrada en 5 zonas geográficas (ver figura).

Una razón especialmente interesante es que la cercanía física facilita que ideas y conocimientos fluyan entre las personas. Transferir conocimientos matemáticos avanzados requiere de tiempo y esfuerzo, pero podría hacerse a distancia. La proximidad, la cercanía física, es más importante cuando los conocimientos a transferir son complejos, difíciles de “codificar” y “tácitos” (se sabe mucho más de lo que se es capaz de explicar).

Una investigación reciente (1), muestra que en sectores empresariales más innovadores, con mayores estándares de capital humano y basados en conocimientos más difíciles de transferir, las empresas tienden a “aglomerarse” unas cerca de otras. Lo anterior no se cumple en industrias donde el conocimiento y capital humanos juegan un rol menos preponderante.

Estos patrones de “aglomeración” son consistentes en el tiempo, ya que responden a características fundamentales de nuestros procesos productivos. La elaboración de bienes y servicios complejos va a seguir necesitando de la coordinación de conocimiento disperso en la sociedad.

El sueño de manejar la empresa desde el campo o la playa -o la pesadilla del dueño del rascacielos vacío en Sanhattan- probablemente no se hará realidad después de la pandemia. La necesidad de interactuar cara a cara continuará siendo clave en la actividad empresarial. Es más, probablemente aumente, en la medida que la innovación, la calidad del capital humano y la complejidad de los conocimientos sigan en ascenso.

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