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DF Tax | ¿Desde los impuestos a la distribución?

Mauricio Loy, socio de LLC Abogados.

Por: Mauricio Loy | Publicado: Jueves 17 de junio de 2021 a las 04:00 hrs.
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Mauricio Loy

La discusión pública sigue inflamada con lo que a estas alturas podríamos llamar la "cuestión tributaria". Sobre dicha base, nuestros regentes, motivados por nada más que compasión por todos, tienen cancha libre para gritar "¡Más!". Esta cuestión tributaria tiene, como lógica discursiva, haber identificado que existen una suerte de bóvedas que han sido ilegítimamente acopiadas, y que como tales, deben ser asaltadas, cual Bastilla en 1789 (aun cuando los asaltantes originales de la Bastilla querían menos impuestos, no más).

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Naturalmente, nuestra cuestión tributaria es "a la chilena". Los datos reales no importan, las reglas básicas constitucionales no se respetan, la política tributaria es tomada a la ligera y tergiversada sin atención a los hechos, no hay vergüenza en reemplazar la voluntad política expresada en las urnas por encuestas semanales en Twitter, y todo lo anterior amplificado en los matinales. Para colmo, todo se termina de sazonar con historias íntimas (y algo tristes) de precandidatas presidenciales.

En todo caso, más allá de las (¿únicas? ¿lamentables?) características que la cuestión tributaria tiene en Chile, la misma es consecuencia de un sistema político que ha mantenido de manera casi inalterada sus premisas de financiamiento, desde la época de César.

El problema es que el sistema de financiamiento público no soluciona lo que promete solucionar. El mismo acumula recursos en las bodegas (esta vez legítimas) de nuestros regentes, con la promesa que dichos recursos serán redistribuidos, sin que se pierda un solo peso. Como lo anterior es, demostradamente, una promesa incumplida -y esto ha sido así desde la época de César- el sistema no tiene legitimidad.

Así, mientras las bodegas que se llaman a asaltar son llenadas en base a decisiones libres de los consumidores, las bodegas que se califican como intocables y sacrosantas son llenadas en base al viejo (pero efectivo) sistema de la pistola en pecho. Si no me cree lo de la pistola, deje de pagar sus contribuciones territoriales y vea dónde termina su casa.

¿Alguna alternativa?

Mi propuesta es que construyamos desde la legitimidad de redistribuir entre quienes producen, sin "supervisores" en el medio. La propuesta sería que eliminemos la lógica impositiva, y pasemos a una lógica distributiva, donde la "base" sea la producción de todos, y la "tasa" sea el porcentaje en que esa base productiva se redistribuye a los empleados, asesores y colaboradores de la entidad económica que genera. Así, cuando una determinada empresa o proyecto genere $100, dicha empresa o proyecto entregaría, de manera directa, y como mayor remuneración, $27 a sus empleados, asesores y colaboradores.

De acuerdo al SII, en 2019 se recaudó por impuesto a la renta (primera y segunda categoría, más global complementario), un total de $11.628.899 millones. De acuerdo a esa misma data, el promedio ponderado de rentas de los contribuyentes de dichos impuestos (10.437.149 contribuyentes) es de $653.612. Asimismo, la data de 2019 indica que la diferencia de rentas del primer tramo (exento) y las rentas del séptimo tramo (tasa de 35%), es de 42,73 veces.

Si los $11.628.899 millones recaudados por nuestro "sistema central" fuesen pagos directos a los trabajadores, asesores y colaboradores, como mayor remuneración, hubiera existido un incremento promedio de remuneración mensual de $1.114.183. Esto hubiera significado subir la renta promedio de la gran masa asalariada desde $653.612 a $1.478.584 (o sea, un incremento de 126,22%), reduciendo la diferencia entre el tramo exento y el séptimo tramo desde 42,73 veces a 8,47 veces.

¿Efectos? (1) Reducimos la desigualdad salarial, (2) Reducimos, por lo tanto, drásticamente la necesidad de gasto social (ambos efectos sin incrementar el gasto en las entidades productivas), (3) Aumentamos la base de cotizaciones, y por ende, mejores pensiones y salud, (4) Generamos mayor base de consumo, con lo cual aumentamos la demanda agregada y la actividad económica, y (5) Adicionalmente, generamos ingresos tributarios al Fisco por el mayor consumo, por la vía de imposición indirecta.

¿Queremos distribuir en vez de imponer? Está al alcance de nuestra mano. Basta solo un proyecto de ley. Esperemos que la cuestión tributaria pueda girar la atención hacia la bodega que conviene vaciar, y no asaltemos las bodegas en las que debemos acopiar.

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