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DF Tax | Nueva obligación de informar movimientos bancarios: contabilidad de capitán a paje

Carlos Muñoz, CEO y managing partner de Grant Thornton Chile.

Por: Carlos Muñoz | Publicado: Jueves 9 de septiembre de 2021 a las 04:00 hrs.
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Carlos Muñoz

Actualmente, el Congreso Nacional se encuentra discutiendo un proyecto de ley que obligará a los bancos y otras instituciones financieras fiscalizadas por la CMF a informar al SII los saldos y sumas de los abonos que sus clientes mantengan en cuentas comerciales, corrientes, de ahorro, a plazo o cualquiera otra identificada mediante un certificado de depósito, de ahorro, de inversión o deuda, o un instrumento similar.

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El proyecto considera que se deberá entregar información asociada a personas naturales, jurídicas, o patrimonios de afectación, con domicilio o residencia en Chile, cuando los montos de sus cuentas, consideradas individualmente o en su conjunto, registren un movimiento diario, semanal o mensual, que sea igual o superior a UF 1.500 (aproximadamente, $45.000.000).

Posiblemente opacada por otros temas que han estado en un primer plano noticioso, se trata sin embargo de un tema de la máxima trascendencia y que ha generado preocupación en la industria financiera, entre varias razones, porque el proyecto de Ley contravendría algunos aspectos del secreto y reserva bancaria. Así, al menos, ya lo ha manifestado la Asociación de Bancos desde una mirada puramente legal.

Pero siendo ciertamente un tema legal muy importante, también hay un problema "práctico" mayúsculo, sobre el cual hasta aquí, al menos, no se ha hablado públicamente: la obligación implícita que el proyecto conlleva de que los contribuyentes personas naturales deban comenzar a llevar una contabilidad para poder cumplir con la normativa de aplicarse tal como está. Y completa, no simplificada.

Para las empresas, personas jurídicas o patrimonios de afectación esto no conlleva mayor complejidad, porque ya tienen la obligación de llevar contabilidad. La complicación será para los cientos de miles de personas naturales que no tendrán otra opción que comenzar a contratar los servicios de contadores auditores para poder demostrarle al SII que sus abonos o saldos en cuentas corrientes y de inversión no son rentas afectas a impuestos.

Son muchas las operaciones bancarias que implican abonos sobre $45 millones en la cuenta de una persona, las que, sin ser una renta tributable, tendrían que ser informadas al SII, por ejemplo: un préstamo recibido de un familiar, el rescate de una inversión financiera, el traspaso desde una línea de crédito, la venta de un auto o la casa familiar, una provisión de fondos para cumplir con mandatos, entre otras.

También tendrían que informarse al SII los movimientos de una cuenta de custodia en una corredora de bolsa o en una Administradora General de Fondos. En este caso, el mismo capital del contribuyente-inversionista puede moverse varias veces en el mes, superando la suma los $45 millones en cuestión, sin que sea una renta tributable.

A los que nos movemos en el mundo de los impuestos nos consta que al SII no le bastan las explicaciones verbales de los contribuyentes, y que a ellas se deben sumar la acreditación documental, el origen de los fondos, la temporalidad, las cuadraturas (todo esto tras una adecuada interpretación financiera y económica) y, en definitiva, todo lo necesario para demostrar la "trazabilidad" de cada movimiento financiero.

La cuestión es, ¿cómo cumplir con esta compleja obligación sin llevar contabilidad?

Si el proyecto se convierte en Ley, presumiblemente los contribuyentes afectados deberán pasar muchas veces todos los años por el disgusto de hacer filas en dependencias del SII para dar estas explicaciones. No será fácil y el tiempo invertido en este asunto no será menor. Y de no hacerlo, las penas del infierno no caerán en los bancos e instituciones financieras, si no que en quienes no sean capaces de ser ordenados y minuciosos, o no contraten una buena contabilidad.

Lo peor es que las personas tendrán que hacer no una, sino tres filas: la primera para explicar los movimientos y saldos de sus activos y pasivos; otra, para explicar el resultado tributario de esos movimientos; y la última, para pagar los impuestos correspondientes.

Cabe preguntarse si los legisladores están conscientes del impacto en ese sentido de este proyecto de ley, que en la práctica afectará de capitán a paje; es decir, desde las mismas autoridades y legisladores, hasta los ciudadanos comunes y corrientes.

A diferencia de lo que suele ocurrir, en esta ocasión no serán sólo mis clientes los que consultarán por la aplicación de una norma legal. Esta vez también lo harán mis familiares, amigos y conocidos. Y mi consejo será uno sólo: ordenarse y llevar una contabilidad personal, con todo lo que eso implica... Tal vez sea una oportunidad para ampliar significativamente mi base de clientes.

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