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DF Transformación digital | Elecciones y protección de datos personales

Marcelo Drago, Of Counsel Magliona Abogados y exconsejero del Consejo para la Transparencia

Por: Marcelo Drago | Publicado: Miércoles 29 de julio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Marcelo Drago

A partir de octubre, Chile entra en un inédito período de 14 meses en el que iremos a las urnas en siete ocasiones, para participar al menos en 15, pero probablemente en 17 procesos electorales, en los que se van a elegir todas las autoridades de elección popular del Estado. Desde concejales a presidente de la república, senadores, diputados, gobernadores regionales, y de ganar el "apruebo" también se votará por representantes a la convención constitucional o mixta.

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En un amplio escenario, la protección de datos personales tiene varias aristas que son relevantes para el país. La primera y principal, por cierto, es el cuidado, también la protección, el respeto y la defensa a un derecho fundamental como es el derecho a la protección de datos personales. Otra arista es la del aspecto económico: cómo Chile asume el desafío de insertarse en la cuarta revolución industrial, la economía digital post pandemia. Los datos son el nuevo petróleo que impulsa la economía mundial.

Y hay un tercer aspecto, del cual aún no hemos comenzado a hablar como país, y que puede dañar seriamente nuestro actual proceso de transición institucional. Me refiero al uso político-electoral de los datos personales.

Vimos en el hemisferio norte el escándalo de Cambridge Analytica y Facebook. 50 millones de cuentas de Facebook filtradas, con cientos de detalles de los gustos, disgustos, aspiraciones y temores de esas personas. Con técnicas de big data se utilizó mañosamente esta información para desarrollar más de 10mil mensajes distintos, dirigidos a perfiles extremadamente precisos. Se convirtió en el paradigma de abuso de datos personales para tergiversar la opinión pública, para manipular a las personas y obtener un consentimiento político, que de otra forma no hubiera existido. Esto marcó el Brexit. Marcó también la lección de Trump. La premisa fue: Si conozco los miedos de alguien lo puedo manipular, y eso fue -en parte- lo que sucedió. Podemos decir que eso pasó en el primer mundo, en Inglaterra, en Estados Unidos. Lejos de nosotros. Sin embargo, las elecciones brasileñas siguieron señales muy similares, esta vez utilizando WhatsApp. Millones de números de WhatsApp, combinados con datos de Facebook y otras bases de datos se utilizaron para difundir noticias falsas e intentar -subterráneamente- manipular la elección. Esto sucedió a la vuelta de la esquina.

Es una bomba de tiempo a la legitimidad de nuestros procesos electorales. Con la actual legislación de datos personales no tenemos como prevenir que suceda, ni reprimir mientras pase y no tenemos como castigar una vez sucedido. Tim Cook, CEO de Apple dijo: "los datos personales pueden utilizarse con precisión militar en contra nuestra".

La integridad de nuestro proceso electoral puede verse seriamente dañada. No podemos llegar a estos 14 meses electorales sin una nueva y robusta ley de protección de datos vigente que evite, reprima y castigue abusos masivos y malintencionados de nuestros datos. Creo que no hemos tomado plena consciencia de esta amenaza, y como país debemos hacernos cargo. Esto es urgente, pues nuestra democracia puede verse comprometida.

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