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Dominga o el Día de la marmota

Roberto Pastén Profesor Asociado, Instituto de Economía, U. Austral de Chile, Ex Ministro Titular del Tercer Tribunal Ambiental

Por: Roberto Pastén | Publicado: Miércoles 2 de octubre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Roberto Pastén

En su fallo por el proyecto minero-portuario Dominga, la Corte Suprema le dijo al Tribunal Ambiental que ahora deberá pronunciarse acerca del fondo, es decir, sobre los argumentos técnicos que fundaron el rechazo original a esa iniciativa de inversión. Pero eso en su fallo, la Suprema también apuntó a la institucionalidad ambiental, obligando a pronunciarse a un tribunal no inhabilitado, y esto subraya el carácter kafkiano de nuestra Ley de Tribunales Ambientales: debido a que los tres ministros titulares del Tribunal Ambiental de Antofagasta ya participaron de la decisión original, ahora están inhabilitados.

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En circunstancias normales actuarían los dos ministros suplementes, uno de los cuales es abogado y el otro, licenciado en Ciencias. Pero el primero asumirá en las próximas semanas la presidencia del Tribunal Ambiental de Santiago, por lo cual sólo quedará en Antofagasta el segundo de ellos para constituir el Tribunal. Como la ley exige que haya un quórum de tres ministros para fallar, el Tribunal Ambiental deberá constituirse con dos ministros de la Corte de Apelaciones de Antofagasta.

Y ahí está la paradoja. Porque la Corte Suprema le ordena al Tribunal Ambiental analizar la parte técnica del caso Dominga a dos (de tres) ministros que no son especialistas en materia ambientales. El tribunal podría decidir esperar a tener nombrados a los dos ministros que le faltan –un titular y un suplente-, pero la experiencia indica que el tiempo que la autoridad demora en nombrar a los ministros de los tribunales ambientales es tan largo, que lo más probable es que pasen meses antes de que se concrete, considerando que todos los esfuerzos de la institucionalidad ambiental están hoy abocados a la COP 25.

En definitiva, lo más probable es que una decisión tan compleja como ésta terminará siendo resuelta por un ministro especialista y dos ministros generalistas; donde lo más seguro es que el peso del análisis técnico recaiga en una sola persona.

Pero como esa decisión es reclamable ante la Corte Suprema por cualquiera de las partes que no se sienta conforme con la decisión del Tribunal Ambiental, la decisión final termina devenida en un juego de nunca acabar parecido al de aquella famosa película estadounidense de 1993 protagonizada por Bill Murray, “El día de la marmota”, en la cual el protagonista se encuentra atrapado en un ciclo que lo lleva a despertar cada mañana en el mismo día.

En el filme, el protagonista sólo puede escapar a este destino mudando de vida. Quizá sea tiempo de seguir su ejemplo y de modificar nuestra ley de Tribunales Ambientales para romper con este verdadero círculo del día de la marmota.

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