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El Estado ante los tribunales

José Miguel Aldunate Director ejecutivo del Observatorio Judicial

Por: José Miguel Aldunate | Publicado: Jueves 6 de septiembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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José Miguel Aldunate

Cuando el Estado acude a los tribunales, la diosa Fortuna parece detener el giro incesante de su rueda: como demandante o como demandado, el Fisco gana siempre.

Según un informe elaborado con datos oficiales del Consejo de Defensa del Estado (CDE), el Fisco gana el 77% de las demandas que interpone. Cuando los particulares demandan al Fisco, el porcentaje baja a 29%. Más aun, los datos indican que a mayor cuantía, mayores son las probabilidades del Fisco de obtener una sentencia favorable. Por otra parte, cuando se trata de juicios penales y administrativos, el CDE gana un 90% de las veces, en promedio.

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Por una parte, esto le significa al Estado un enorme ahorro de dinero. Sólo en 2017 el CDE le ahorró US$ 726 millones en pagos por demandas civiles, sin contar las demandas interpuestas por el propio Fisco contra los particulares. No es de extrañar, por lo tanto, que el CDE fije sus metas anuales en conjunto con el Ministerio de Hacienda, el principal interesado en que el erario recupere cuanto más sea posible.

¿Cómo se explica que el Estado sea imbatible en tribunales?

Caben tres posibilidades. La primera es que los 293 abogados que trabajan en el CDE del Estado sean considerablemente mejores que el resto de los abogados del país. En efecto, el Consejo es una institución exigente que hace una buena selección de su personal, pero los datos son demasiado extremos como para dar cuenta del fenómeno. Otra posibilidad es que el Fisco sea muy cauteloso a la hora de acudir a los tribunales, mientras que los particulares sean sumamente temerarios. Pero esto, además de estadísticamente improbable, no se condice con el hecho de que el CDE no decide sus casos, debiendo defenderlos todos.

La tercera explicación posible es la más delicada y la más difícil de probar: un posible sesgo de los tribunales de justicia a favor del Fisco. Obviamente, tanto los miembros del Poder Judicial como del CDE niegan rotundamente esta idea. Los primeros dirán que los jueces son siempre neutros y los segundos alegarán un sesgo a favor de los particulares. Estos, en cambio, están bastante contestes en afirmar que los tribunales son tendenciosos a la hora de fallar causas que involucren un interés fiscal, cuidando el bolsillo del Estado. En realidad, para confirmar o descartar esta explicación a ciencia cierta, haría falta un estudio mucho más pormenorizado.

Lo innegable es que el Estado gana siempre y que los particulares ya lo han internalizado. De hecho, los porcentajes de éxito del Fisco se replican prácticamente idénticos en las transacciones con los particulares. El Estado es consciente de ser invencible en tribunales y los particulares conocen las escasísimas probabilidades que tienen de ganar un juicio contra el aparato público. A la hora de transigir, el poder negociador del Fisco es infinitamente mayor.

Todo esto es muy preocupante y explica, en parte, la escasa confianza de los ciudadanos en el Poder Judicial. Porque, a fin de cuentas, nadie sabe si en los tribunales reina la justicia, la fortuna o el privilegio.

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