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El valor de tener un ecosistema de inversión diverso

Atxarte Matesanz, selección y crecimiento Endeavor

Por: Atxarte Matesanz, selección y crecimiento Endeavor | Publicado: Viernes 30 de julio de 2021 a las 11:51 hrs.
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Atxarte Matesanz, selección y crecimiento Endeavor

No cabe duda de que el emprendimiento nacional está viviendo un momento glorioso, el que nos hace sentir orgullosos del talento nacional y de la fuerte capacidad innovadora, pero sería un error dejar que las noticias de las últimas semanas nos nublen el panorama creyendo que se han acabado los desafíos. Es más, casos de éxito como el de NotCo son una señal de que vamos por la senda correcta, pero faltan barreras importantes para seguir creciendo y la diversidad es una de ellas.

Que alegría sería despertarnos en un par de semanas, y celebrar un nuevo unicornio nacional, en esta oportunidad liderado por una emprendedora. Ya hay varios casos destacables en el ecosistema nacional, como Daniela Lorca de Babytuto; Paula Valverde de Limonada; Elvira Montero de Bsale y Francia Navarrete de Protera, quienes junto a otras han tenido que enfrentarse a una serie de desafíos para crecer y convertirse en modelos de rol, y uno de ellos es el acceso a capital.

Si bien el financiamiento es un desafío a nivel general -es más, según el último GEM el acceso al financiamiento es el primer obstáculo para emprender en 2020-, si lo extrapolamos a los emprendimientos liderados por mujeres esto aumenta. ¿Las razones? Aún existen brechas que frenan la diversidad, tanto en lo respectivo a los fondos de inversión como en los equipos fundadores de startups y scaleups. Podríamos hablar de la diversidad étnica y el centralismo chileno, pero poniendo el foco en la brecha de género, Harvard Business Review en 2020 señaló que solo el 2,3% de las rondas de inversión levantadas corresponden a mujeres en todo el 2020 a nivel global. Las razones son diversas: falta de mujeres en STEM, problemas de conciliación derivados de las labores de cuidado, falta de modelos de rol, inseguridades propias de trabajar en un ecosistema masculinizado, y un largo etcétera.

Según el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, en el año 2018 tan sólo un 25% de las matrículas del área STEM fueron de mujeres y, en el área profesional, tan sólo un 5% de los empleos de Tecnología estaban ocupados por ellas. Estos datos se hacen aún más llamativos tras estimar que durante 2019, según expone la misma entidad, hubo un déficit del 31% de profesionales de TI, cuantificándose en 19.000 puestos de trabajo que se demandaron pero que no existió una oferta laboral para cubrirlos.

En Estadística se habla de una variable con distribución uniforme cuando ésta se distribuye con la misma probabilidad dentro de un intervalo. El talento es un buen ejemplo de esto: no se concentra en ninguna zona geográfica ni en ningún segmento de la población, tampoco está presente en mayor medida en hombres o en mujeres. Se puede encontrar en cualquier lugar y se presenta de formas distintas. El talento es, y ha sido, la bencina para todos los procesos de cambio, innovación y progreso. Más allá del marco del emprendimiento, el talento impacta de manera transversal en el desarrollo de un país.

El fomento de la diversidad en un ecosistema de inversión y emprendimiento conlleva una mayor eficiencia de los recursos que se alojan en él, y a su vez la diversidad abre la puerta a que un mayor número de personas con distintas experiencias de vida, capacidades y pensamientos conversen para co-crear e idear proyectos y nuevas formas de invertir. Incluir visiones distintas nos ayuda a pensar con mayor amplitud y a adaptarnos.

En este sentido, y como recalqué a un inicio, mujeres con talento existen y están por todo Chile, independientemente de que haya un ecosistema capaz de catalizarlo. Los techos de cristal que impiden que más mujeres tomen puestos de responsabilidad o emprendan ocasionan una constante pérdida de ideas, propuestas de I+D, estrategias de crecimiento, modelos de negocio, y, en última instancia, historias que inspiren a futuras mujeres y niñas a conquistar aquellos espacios desde los que históricamente se ha construido el país.

Hoy en medio de este momento histórico que vive el emprendimiento y frente a la discusión sobre la creación de un Fondo de Fondos nacional que les permita a los fondos de Venture Capital apalancar los próximos casos de éxito, debemos dialogar sobre cómo impulsarlo con equidad creando un modelo que avale el valor agregado que significa contar con la visión y la experiencia de mujeres en su administración, y más aún con fondos destinados a que en un futuro tengamos más casos como el de la mencionada Francia Navarrete con la ronda de 10 millones de dólares que acaban de levantar en Protera, y, ojalá temprano, nuestra primera unicornio.

 

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