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En cuarentena: ¿El lado positivo?

María José Bosch Directora del Centro de Trabajo y Familia ESE Business School UAndes

Por: María José Bosch | Publicado: Miércoles 25 de marzo de 2020 a las 04:00 hrs.
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María José Bosch

Hace una semana estábamos atentos a lo que estaba pasando con el coronavirus, pero no podíamos prever (al menos la mayoría de nosotros) cómo podía cambiar todo tan rápido. Cómo nuestra vida diaria se iba a ver afectada de forma tan radical.

Normalmente los cambios se dan de a poco, lo que nos permite adaptarnos. Pero este cambio fue de un día para otro y nos estamos teniendo que adaptar más rápido de lo que estamos acostumbrados.

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Por ejemplo, muchos han tenido que cambiar el lugar donde trabajan y han tenido que hacerlo desde sus hogares. Fotos en las distintas redes sociales con reuniones virtuales se han masificado. Empresas y organizaciones están implementando esta política en tiempo récord. Trabajadores y familias acostumbrándose a esta nueva forma de funcionar. Evidentemente, no todos los trabajos se pueden hacer de forma remota, pero nos hemos dado cuenta de que muchos sí. Estamos teniendo que aprender velozmente, adecuarnos a los espacios, los tiempos, el entorno, y estamos viendo que se puede.

Es que en esta ocasión no se trata de que queramos implementar o no una política, sino de actuar por necesidad. No podemos reunirnos en persona, pero debemos hacer todo lo posible para que las empresas, organizaciones y nuestra sociedad en general sigan funcionando. Las crisis y los momentos inciertos tienen muchos problemas y procesos que pueden ser dolorosos, pero también, como en la mayoría de las cosas, tienen su lado positivo. Se relaciona a períodos de creatividad, aprendizaje y sobre todo de adaptabilidad ante nuevos entornos. Los cambios requieren energía, pero esa energía se traduce en que hoy estamos aprendiendo a trabajar a distancia.

El teletrabajo es una modalidad que existe hace bastante tiempo. Sin embargo, aún no se había implementado en muchas empresas, a pesar de que la naturaleza del trabajo lo permitía. Esto se debe a que las organizaciones no lograban ver el real beneficio de esta modalidad. El coronavirus le puso sentido de urgencia y nos obligó a implementarlo. Tuvimos que pisar el acelerador y dejar de pensar para qué puestos servía el teletrabajo y para cuáles no, qué trabajadores podrían usarla y quiénes no, tampoco nos fijamos si aumentaba o no productividad, sino que tuvimos que ser extremadamente creativos en cómo implementar esta política de la forma más masiva posible y en el menor tiempo posible.

Todo este aprendizaje tiene impactos positivos para las organizaciones, las personas, las familias y la sociedad. Uno de los principales es que nos damos cuenta de que podemos adaptarnos y las cosas se pueden hacer de distintas maneras. El teletrabajo nos abre muchísimas oportunidades de nuevas formas de organizarnos, de nuevas formas de interactuar, de contratar talentos en diferentes lugares de nuestro país, disminuir los tiempos de traslado, aumentar nuestra productividad y descubrir nuevas formas de hacer nuestro trabajo, entre otras cosas. Incluso a pesar de todo lo malo que tiene el coronavirus, se puede rescatar esta enseñanza positiva.

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