Enrique Manzur

Competitividad: se agudizan problemas en áreas clave

Por: Enrique Manzur | Publicado: Martes 3 de junio de 2014 a las 05:00 hrs.
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Por tercer año consecutivo, Chile retrocedió en el ranking de Competitividad que anualmente realiza el IMD de Suiza con la colaboración de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile. Entre 2011 y 2014, nuestro país cayó del lugar 25 al 31 entre las 60 economías analizadas. Esta declinación es consistente con lo informado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en su ranking de Competitividad Global. En dicho ranking, entre los años 2010 y 2013 (aún no aparece el informe 2014), Chile retrocedió 4 posiciones ubicándose en el lugar 34 entre los 148 países estudiados. Con estas caídas, nuestro país obtiene su peor ubicación en ambos estudios desde el año 2000.

Ciertamente la competitividad no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar un mayor desarrollo y calidad de vida para todos los ciudadanos. Por ello, resulta preocupante constatar nuestra incapacidad para mejorar aquellos aspectos que sistemáticamente han sido identificados como las principales debilidades del país.

No es una sorpresa que educación sea una de las áreas en que Chile obtiene una muy baja evaluación en ambos estudios. Sin embargo, es aún más desalentador observar que en los últimos 10 años no sólo no hemos sido capaces de mejorar, pese a que existía un diagnóstico bastante compartido respecto del problema, sino que en términos relativos hemos empeorado. De hecho, en el factor Educación, Chile ocupaba el lugar 43 en 2004 en el informe del IMD (el ranking global del país era 26), y ya se señalaba como uno de los principales ejes, “el mejoramiento de la calidad de la educación primaria y secundaria”; diez años más tarde, dicho factor ha caído a la posición 50.

Por ello, el principal desafío de la reforma que hoy se discute, es que la educación de calidad no se improvisa ni se establece por decreto, sino que surge de un trabajo serio, planificado y constante de todos los actores involucrados. En particular es clave atraer a los mejores talentos a las Pedagogías, asegurando que su formación sea exigente y actualizada, y ofreciéndoles una retribución acorde a su contribución.

Algo similar ocurre con la energía. Hace 10 años frente a la consulta respecto a cuán adecuada y eficiente es la infraestructura energética, nuestro país ocupaba el lugar 23 y hoy hemos descendido al puesto 56 en el ranking del IMD. A su vez, en relación a la disponibilidad futura de energía hoy ocupamos el penúltimo puesto (59) de dicho ranking.

En todos estos años como sociedad no hemos sido capaces de concordar el diseño de una matriz energética confiable, diversificada y eficiente, que compatibilice las necesidades asociadas al desarrollo con el cuidado del medio ambiente y la calidad de vida de la población. Por lo anterior, la agenda energética presentada por el ministro Pacheco, que ha sido bien recibida por los distintos actores, es un importante avance para terminar con la indefinición que ha prevalecido en un área clave para nuestra competitividad.

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