Enrique Marshall

Demanda por billetes

ENRIQUE MARSHALL Director Magíster en Banca y Mercados Financieros PUCV Exvicepresidente del Banco Central

Por: Enrique Marshall | Publicado: Miércoles 10 de marzo de 2021 a las 04:00 hrs.
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La provisión circulante a la economía es una de las tareas del Banco Central. Esta es realizada a través de los bancos comerciales, los que enseguida atienden las necesidades de sus clientes. En el día a día, las personas acceden al circulante fundamentalmente a través de las cajas de los bancos o de las máquinas dispensadoras de efectivo.

Las cifras muestran que, entre 2005 y 2015, la demanda por efectivo creció a tasas anuales bastante altas, en el rango del 10% al 15%. A partir de 2016, en cambio, esa tendencia se moderó, observándose ritmos de expansión por debajo del 5%. Esto último puede asociarse al creciente uso de las tarjetas y los medios de pago electrónicos.

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Con la pandemia, la demanda por circulante se disparó, registrando tasas de variación que no se habían observado desde los años setenta. La última cifra disponible muestra un crecimiento anual del orden de 50%, guarismo inédito, que se explica fundamentalmente por la pandemia y los confinamientos que ésta ha traído consigo. Lo que ha surgido, en este tiempo, es una demanda incremental, por razones de precaución. Temerosas de quedarse sin efectivo, las personas han aumentado sus stocks por sobre niveles previos. Desde hace tiempo, los textos de economía nos han enseñado que existe una demanda de dinero por preocupación. La pandemia lo ha confirmado.

Esta demanda adicional se ha cubierto principalmente con billetes de 10 mil y 20 mil pesos. No podría haber sido de otra forma. Sin embargo, existe una inquietud que ronda desde hace tiempo y que se ha intensificado en esta coyuntura. Me refiero a que existiría cierta escasez de billetes de baja denominación. En ese sentido, es llamativo que el billete que muestra la menor tasa de crecimiento en estos momentos sea el de mil pesos.

Se suele alegar que los cajeros automáticos no proveen billetes de baja denominación. La verdad es que los costos de operación de estos equipos han tendido a subir por las regulaciones introducidas en los últimos años. En ese contexto, los bancos han optado por alimentar los cajeros con combinaciones de billetes de denominaciones más bien altas. Algunos han sugerido introducir nuevas regulaciones para resolver este problema, pero ello solo agravaría las cosas.

El tema de la distribución de los billetes debe ser revisado por el Banco Central con sano pragmatismo, como acostumbra a hacerlo. Descansar únicamente en el sistema bancario para efectos de canalizar el efectivo hacia el público puede resultar limitativo. Habría que explorar, entonces, otros canales de distribución, a través de instituciones como las cooperativas, las cajas de compensación y otras empresas que lo requieran y soliciten.

El efectivo está en declinación, pero todavía son muchos los que lo usan cotidianamente. Por respeto a ellos, aún no corresponde emitir su certificado de defunción.

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