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Erik Haindl

El dilema entre crecimiento y equidad

Erik Haindl Rondanelli Economista

Por: Erik Haindl | Publicado: Viernes 3 de mayo de 2019 a las 04:00 hrs.
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Los objetivos de lograr un mayor crecimiento económico o una sociedad más igualitaria normalmente están detrás de la mayoría de las reformas de política económica que se aplican en las sociedades modernas. Estos objetivos tienden a contraponerse entre sí, en el sentido de que muchas medidas que tratan de lograr una redistribución de ingresos desde los sectores más acomodados hacia los sectores de menor ingreso, terminan sacrificando crecimiento.

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Para dar un contexto racional a estas decisiones, el famoso economista británico Antony Atkinson propuso la siguiente función de utilidad social indirecta:

Con esta función de bienestar social, en que yi representa el ingreso de la familia i, resulta racional sacrificar algo de crecimiento en aras de una mayor igualdad, dependiendo del parámetro épsilon (Ɛε). Este parámetro épsilon representa el grado de aversión a la desigualdad de la sociedad. Si épsilon es igual a cero, la función de bienestar social coincide con el ingreso per cápita y sólo el crecimiento importa. Para niveles mayores de épsilon, la sociedad está dispuesta en el margen a sacrificar algo de crecimiento en aras de una mayor igualdad, y esto está regulado por el parámetro épsilon.

En el gobierno pasado se hicieron varias reformas destinadas a lograr una mayor equidad, aún a costa de sacrificar el crecimiento económico. Si se usan datos de cuentas nacionales, se observa que entre 2013 y 2017 estas lograron efectivamente transferir ingresos desde el capital hacia el trabajo por alrededor de 2,5% del PIB. El sacrificio en términos de crecimiento alcanzó alrededor de 10% del PIB hacia 2017 (antes de 2013, el crecimiento del PIB de tendencia era de 4,2% anual, y el crecimiento entre 2013 y 2017 alcanzó a 1,7% en promedio, por lo que se sacrificaron 2,5 puntos porcentuales por año durante cuatro años).

Estas políticas sólo tienen racionalidad con la función de bienestar social de Atkinson, con un épsilon mayor o igual a cuatro. En la medida que los partidarios de ese gobierno sigan defendiendo con fuerza dichas reformas, se revela que su grado de aversión a la desigualdad es a lo menos de cuatro.

Un coeficiente épsilon de cuatro, implica que con tal de transferir un 1% de ingreso de los sectores más acomodados a los de menor ingreso, se está dispuesto a que la sociedad como un todo, pierda un 4% de ingreso. Es como enviar un iceberg navegando entre dos puntos y estar dispuesto a que el 80% del iceberg se derrita con tal de que logre llegar el 20% restante.

Las reformas tributaria y laboral del gobierno pasado implicaron sacrificar 30 mil millones de dólares de ingreso, y cuatrocientos diez mil puestos de trabajo, para lograr redistribuir siete mil quinientos millones de dólares. Estas cifras revelan que intentar redistribuir ingresos mediante la reforma tributaria y laboral en Chile fue un verdadero fracaso. ¡El 80% se perdió en el camino! Usar el gasto social como instrumento de redistribución es muchísimo más eficiente.

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