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Erik Haindl

Reformar el impuesto a la renta es clave para el crecimiento

Erik Haindl Rondanelli Decano Facultad de Negocios, Ingeniería y Artes Digitales, Universidad Gabriela Mistral

Por: Erik Haindl | Publicado: Viernes 8 de junio de 2018 a las 04:00 hrs.
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Reformar el impuesto a la renta es una de las medidas clave para impulsar la inversión y el crecimiento en nuestro país. Nuestro actual sistema tributario es uno de los más complejos del mundo -con dos sistemas (atribuido y semi integrado) actuando en paralelo– y que requiere de un esfuerzo administrativo inconmensurable de contadores y asesores. Requiere de efectuar miles de certificados y declaraciones ante el Servicio de Impuestos Internos, muchas veces antes de contar con la información definitiva. Además, la tasa del impuesto –de 27% – es una de las más altas de la OCDE.

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Para cualquier persona objetiva y entendida en el tema, queda meridianamente claro que la reforma tributaria efectuada en el gobierno pasado fue la gran culpable de la caída en la inversión y en el crecimiento. Antes de la reforma, en el año 2013, la inversión alcanzaba al 25,6% del PIB, medido a precios corrientes. Con la reforma, la inversión cayó sistemáticamente hasta alcanzar el 22,1% del PIB. Esta caída de 3,5 puntos porcentuales del PIB, fue un shock negativo de inversión que indujo una caída cíclica en la economía en el corto plazo, y redujo el ritmo de crecimiento del PIB de tendencia en el largo plazo.

Antes de la reforma tributaria, el crecimiento del PIB de tendencia alcanzaba al 4,2% anual. Con la reforma, el crecimiento promedio se redujo a 1,7% anual entre 2014 y 2017. Estos diez puntos porcentuales de crecimiento perdido, implican que en 2017 el PIB fue alrededor de US$ 28 mil millones más bajo debido a la reforma. Por otro lado diez puntos porcentuales más de crecimiento habrían significado crear más de 400 mil puestos de trabajo. Estos trabajos no se crearon y terminamos con un mercado laboral muy precario y un alto desempleo.

Y todo esto fue para que el fisco lograra aumentar la presión tributaria total en tan sólo 0,77 puntos porcentuales del PIB entre 2017 y 2013. Nunca se logró recaudar los tres puntos porcentuales del PIB que se pretendían. Incluso en el impuesto a la renta el incremento de recaudación fue de tan sólo 0,29% del PIB. La fuerte alza en la tasa de tributación se compensó parcialmente con una contracción en la base implícita del impuesto.

La relación costo-beneficio de la reforma es ampliamente desfavorable. Por cada peso extra recaudado en impuestos, se generó un daño a la economía de 13 pesos. Deshacer esta mala política económica, que tanto daño hizo al país, debe tener la máxima prioridad.

Lo primero debe ser volver a integrar el sistema tributario y simplificarlo. Eliminar todos aquellos elementos kafkianos que hacen el sistema tributario chileno complejo y difícil de administrar. Eliminar las miles de declaraciones requeridas y todo el trabajo administrativo inútil de las empresas y personas es fundamental. Esta simplificación del sistema, debiera facilitar la administración tributaria, aumentando la base implícita del impuesto, probablemente generando recaudación adicional.

También se debería hacer un esfuerzo por bajar la tasa del impuesto de primera categoría. Con Estados Unidos en 21% de impuesto, China con 20%, y el promedio de los países OCDE en 25%, estamos mal con una tasa de 27%. Perfectamente se podría reducir el gasto público un poco más y acomodar esta rebaja tributaria para volver a hacer competitivo al país.

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