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Es la hora de invertir

Eduardo Vergara B. Director ejecutivo de Chile 21

Por: Eduardo Vergara B. | Publicado: Jueves 20 de mayo de 2021 a las 04:00 hrs.
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Eduardo Vergara B.

El día después de la elección, mientras celebraban quienes triunfaron, el mercado cayó en pesadilla. El IPSA se desplomó, el peso perdió poder y el miedo se volvió a tomar a parte del capital. Mientras unos categorizaron el escenario bajo un “aumento violento de la incertidumbre”, las palabras más repetidas en programas y páginas financieras fueron riesgo, pérdidas y pánico. Fue como patear la colmena del miedo para que los fantasmas del retiro de capital, éxodo al extranjero y Chilezuela salieran a penar.

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Sin embargo, debe ocurrir lo contrario. Urge erradicar el miedo para abrirse a depositar confianzas en el país. Necesitamos acciones inmediatas para no dejar caer al mercado. Porque justamente quienes pagan los mayores costos de estas acciones, son quienes son parte del país que sufre y que hoy logra estar más cerca del poder. Es mejor un año de incertidumbre y 40 de tranquilidad, que justamente lo contrario.

La incertidumbre creció porque la otredad se tomó el poder de la Constituyente. Muchos no pudieron disimular el miedo a no tener idea sobre quienes llegarían a escribir las nuevas reglas. El mismo presidente de la CPC lo dijo: “No conocemos a gran parte de los independientes”. Para qué hablar de los integrantes de la Lista del Pueblo, que lograron el 17,4%. Los otros llegaron al poder.

Pero los otros son chilenos y chilenas jóvenes, hombres y mujeres en paridad, representantes de pueblos originarios, diversos, con dolores y sueños. La representación más fiel de la sociedad en que vivimos y que cualquier órgano o institución ha tenido en este país. En su mayoría estudiaron en colegios públicos o subvencionados. Son rostros más cercanos al territorio nacional, que se endeudó, que sobrevivió gracias a los retiros, que sufrió el peso del Estado en los territorios ancestrales.

Es exactamente en este Chile en el que debemos invertir para hacerlo florecer. Porque esta diversidad y representatividad no es sólo buena para la democracia, sino que también para el mercado. Es primera vez que un órgano representativo es tan representativo, que dará garantías de que los acuerdos sean producto de una realidad más cercana al país donde vivimos y, en consecuencia, tengan mayores probabilidades de perdurar y entregar certezas. La diversidad existe, pero no significa una hegemonía que impondrá reglas y menos bajo el encuadre derecha-izquierda.

Es el momento de que el capital invierta más, que se una y pida pagar más impuestos, tal y como lo han hecho sus similares en muchos países. Que apoyen un camino inmediato para pasar de un sueldo mínimo a un sueldo justo y sistemas de repetición de utilidades con sus trabajadores, abriendo la posibilidad de un nuevo trato. Tal y como algunos pasarán a la historia por redactar la nueva Constitución, el poder económico tiene la posibilidad de subirse al carro de la nueva patria y contribuir para que todas y todos tengan vidas más dignas, justas y seguras. Tienen la posibilidad de elegir dónde poner los recursos y, junto con ello, el lado de la historia en el que quieren estar.

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