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Estonia, país digital: lo que Chile puede aprender

Felipe Ernst Edwards Cónsul Honorario de Estonia

Por: Felipe Ernst Edwards | Publicado: Viernes 19 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
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Felipe Ernst Edwards

Durante su visita a Chile en enero pasado, la Presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid, suscribió acuerdos de cooperación en ciberseguridad y gobierno electrónico con el Presidente Sebastián Piñera. Luego, la mandataria viajó a la Antártica, desde donde firmó digitalmente varios decretos presidenciales, demostrando, desde el último rincón del planeta, la total eficacia del gobierno electrónico en uso en dicha nación báltica.

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Poco después del regreso de la Jefa de Estado a Estonia se desató la pandemia del Covid-19, la que llegó a un país cuya población -de todas las edades- ya realizaba cotidianamente casi todos sus trámites vía electrónica, mediante el sistema de interoperabilidad denominado X Road. Lo único que sus ciudadanos no pueden hacer a través de internet es casarse y divorciarse.

De esta forma, implementar las medidas de aislamiento social a partir del 13 de marzo resultó mucho más expedito que en el resto de Europa, pues, por ejemplo, desde 2015 Estonia ha digitalizado todo el material educativo y por ello las clases online operaron de inmediato y sin problemas a nivel escolar y universitario.

En materia de salud, cada ciudadano estonio posee su propia ficha digitalizada a la que sólo él accede o puede dar acceso. Esto permitió desde el inicio que las personas que sospechaban estar contagiadas no necesitaran ir a un centro hospitalario a reportarlo y, gracias a la telemedicina, que el doctor pudiera contactar digitalmente a sus pacientes, quienes recibieron recetas digitales para comprar por internet aquellos medicamentos que necesitaban.

Y como la pandemia además afectó el trabajo no digitalizado, los estonios usaron la web para realizar los trámites a fin de recibir ayuda social por parte del Gobierno, además de efectuar sus compras a través de aplicaciones o sitios web, tras comprobar en línea la disponibilidad de alimentos en el supermercado más cerca de su casa.

Por su condición de país digital -que le permitió, entre otras cosas, adoptar medidas rápidas y efectivas para derrotar al Covid-19-, este pequeño país de 1,3 millones de habitantes y con un ingreso per cápita inferior a Chile, constituye un claro ejemplo a seguir para el resto del mundo y, por supuesto, para los chilenos, que encuentran en Estonia a una nación amiga, dispuesta a transmitirles sus capacidades y experiencia.

Por ello, nos parece claro que el que no se den pasos concretos para implementar un sistema de interoperabilidad que haga posible un gobierno electrónico en Chile, es más un tema de voluntad política que de recursos o de tecnología, pues ambos se pueden conseguir.

Mientras esto no cambie, las ventajas del modelo estonio no estarán disponibles para los ciudadanos de este país.

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