Franco Brzovic

Vaivenes de la reforma tributaria

Por: Franco Brzovic | Publicado: Viernes 11 de septiembre de 2015 a las 04:00 hrs.
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Las noticias económicas no son buenas. El incremento de la inflación, el freno de la inversión, la baja de los precios de los commodities, situándonos como uno de los diez países con mayor riesgo de caída, sumado a muchas reformas, las más de ellas con alta inspiración ideológica, hacen que la reforma a la reforma tributaria sea una buena oportunidad para mejorar la expectativas.


El proyecto, hoy ley, fue aprobado por la Cámara de Diputados, "a fardo cerrado", lo que para algunos pudo haber sido una decisión política adecuada, pero en materia técnica y de expectativas a los inversionistas, fue y sigue siendo una pésima señal política.


Así las cosas, el camino de la ley de reforma tributaria, cuyo texto vigente fue acordado en el Senado a través de un protocolo político con el beneplácito de algunos dirigentes empresariales, ha tenido severos problemas, particularmente al constatar que el cambio más importante en la relación empresa/accionistas o socios, esto es la creación de la renta atribuida y parcialmente integrada hace inviable su aplicación. De más está decir que el incremento de impuestos afecta severamente a las pymes y que el texto aprobado en casos es confuso, lo que erróneamente quiso aclararse a través de interpretaciones administrativas del Servicio de Impuestos Internos.


La impopularidad de la reforma ha sido entendida por el gobierno, que con acierto se ha abierto a considerar algunos cambios. Lo que sí no debe olvidarse es que varias de las normas transitorias o de vigencias desde la publicación están en marcha, habiéndose cumplido plazos fatales irreversibles como es el caso de retiros en exceso, aumento de tasas del impuesto de Primera Categoría, modificación de la institución de la reinversión, etc. Muchas otras entran en vigencia desde octubre en adelante, como las facultades inmensas que se otorgan al SII; otras rigen hasta el 31 de diciembre de este año referidas a la declaración de inversiones en el exterior; otras, modifican el régimen de renta presunta. Es prudente advertir además que las nuevas exigencias sobre sistemas informáticos y software en la contabilidad que deben mantener las empresas podrán ser exigidas por el Servicio de Impuestos Internos desde el 30 de este mes.


No está de más comentar que sumado a lo anterior la dificultad de los trabajadores independientes de cumplir con las normas que los obligan a realizar cotizaciones obligatorias, norma que no formando parte de la reforma tributaria, es necesario resolver, quién sabe si ampliando el plazo a los que aún no lo hacen. Este sistema les genera un costo adicional encaminado a su previsión, y que muchos no se encuentran en condiciones hoy de cumplir.


En forma resumida, estamos en presencia de cambios de importancia en materias tributarias que además de su dificultad o imposibilidad de aplicar en algunas materias eleva los impuestos, dejando a Chile en los primeros lugares no sólo de la OCDE sino del mundo.


La evidencia empírica ha demostrado que bajas tasas de impuestos alientan su cumplimiento y en un corto plazo mejoran la recaudación y que discriminaciones de las mismas generan diferencias que pueden, como en el caso chileno, afectar el régimen de la legalidad. En este sentido, la reforma en régimen gravará a las empresas y sus socios o accionistas hasta con tasas cercanas al 45%, al igual que los inversionistas extranjeros cuando residan en países en que no existan tratados para evitar la doble tributación, en la medida que opten por el régimen de parcialmente integrado. Por otra parte, y así se plasmó en protocolo acordado en el Senado y en posteriores declaraciones, algunos gremios las han aceptado, aún cuando se evidencia un severo efecto en la pymes, en este último caso, a pesar de ciertas medidas paliativas, como es la suspensión de los anticipos de impuestos obligatorios mensuales, lo que solo es una postergación, pues la carga completa se aplicará en abril del año siguiente.


En definitiva, la reforma a la reforma no sólo deberá abocarse a clarificar muchas de las materias confusas o contradictorias, sino que es la oportunidad de revisar si las tasas y estructuras de los impuestos de las empresas y sus socios o accionistas son las adecuadas para nuestra realidad. No está de más reiterar que el régimen parcialmente integrado, con tasas menores y recuperación por los socios o accionistas del 100% del impuesto pagado por la empresa, es una fórmula que ha llevado a nuestro país al avance económico en los últimos 30 o más años con un ahorro privado equivalente a un PIB.

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