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Columnistas

Gratitud y Poder

Consultora Asociada - Be Human, Directora de Empresas, #SoyPromociona*

Por: Susana Carey C. | Publicado: Viernes 19 de julio de 2019 a las 11:03 hrs.
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Susana Carey C.

En conversaciones con varias mujeres en cargos ejecutivos, he visto cómo muchas describen la llegada a su actual cargo: se encuentran muy agradecidas por las oportunidades que han recibido; siempre ha existido alguien que las ha impulsado y motivado a tomar los desafíos en su trayectoria laboral; creen que son "muy afortunadas" por la "suerte" que han tenido para llegar donde están. Piensan que las oportunidades han surgido y no las han elegido; ha sido una casualidad espontánea. Sólo tomaron lo que llegó.

Por un lado, esta situación habla muy bien de las empresas donde están, que han sabido identificar talentos, buscarles oportunidades, motivarlas y promoverlas. Sin embargo, impresiona la falta de consciencia de estas ejecutivas de lo que han hecho por sí mismas para llegar donde están: trabajo duro, rigurosidad, responsabilidad, cumplir con sus clientes internos y externos, compromiso y un largo etcétera. Impresiona la falta de causalidad, la falta de vincular sus logros y éxitos actuales con su historia, trayectoria, resultados, desvelos y compromiso.

Esto ocurre porque, en general, cuando las mujeres miran sus logros y éxitos, le dan una atribución externa. Es decir, atribuyen sus éxitos a la suerte, a un buen mentor, a la empresa que les abrió oportunidades. Está menos presente la atribución a factores personales, a sus propios méritos, a sus competencias, al trabajo duro o a sus redes de contacto. El no atribuirse los logros y éxitos les quita poder, porque pareciera que casi todo dependiera de las decisiones de otros y sólo queda esperar. Esperar que llegue una oportunidad y luego decir que sí o que no, sin haber participado en la generación de ella.

Una barrera común a reconocer los méritos propios es el miedo: el miedo a "brillar" y mostrar los talentos propios, miedo a apropiarse de los éxitos de otros y presentarlos como propios, miedo a aparecer ambiciosa y sedienta de poder. Estos miedos también se potencian con otro temor: la condena moral a querer destacar individualmente y lo tilda de egoísmo, de trepadora o de ambiciosa sin límites. Así, es más fácil creer que los éxitos llegaron solos, sin pedirlos, por suerte o por casualidad.

Es desafiante hacer el ejercicio de vincular los logros con lo que hiciste para lograrlo: implica hacerse responsable de saber qué quieres lograr profesionalmente (dónde quieres ir o llegar), comunicar que estás disponible, pedir las oportunidades que elegiste, hacerte cargo de trabajar para lograrlo. Estas acciones, que dependen de uno mismo, devuelven el poder de tomar decisiones sobre tu vida profesional y poder diseñar las oportunidades que buscas. Una vez vencido el miedo inicial de "mirarse", se requiere trabajo y acciones para alcanzar los logros, valentía para pedir y hacer ofertas atractivas, activar las redes de contacto, perseverancia y paciencia hasta alcanzar las metas, y entusiasmo para disfrutar el proceso. Tomar conciencia de esto da poder.

Por tanto, tan importante como la gratitud por las oportunidades recibidas, es tener conciencia del talento propio y del trabajo realizado para conseguir esas oportunidades. Esta atribución a factores propios empodera y genera la capacidad para potenciar el desarrollo personal-profesional.

*PROMOCIONA es un programa de formación de ejecutivas que amplía sus capacidades y habilidades directivas para ocupar cargos de alta responsabilidad en las empresas. Es implementado por CPC, Icare, Subsecretaría de Economía, Subsecretaría de la Mujer, +Mujeres, BID y Universidad Adolfo Ibáñez.

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