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Guillermo Carey

Salud en Chile: avances que requieren consensos

Guillermo Carey Presidente AmCham Chile

Por: Guillermo Carey | Publicado: Miércoles 24 de enero de 2018 a las 04:00 hrs.
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El ámbito de la salud en el mundo está experimentando importantes y veloces transformaciones, entre ellas, la revolución tecnológica, la entrega de servicios de cuidado de la salud y la gestión a nivel de gobiernos para proveer servicios de mejor calidad a costos más eficientes. Chile no se queda atrás y ha experimentado relevantes cambios que se sustentan en la modernización de las tecnologías clínicas y el desarrollo de nuevos tratamientos contra enfermedades. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida en nuestro país en 2016 alcanzó los 80,5 años, la mayor de Latinoamérica y segunda en el continente americano (detrás de Canadá con 82,2 años), lo que sin duda es un logro, pero a la vez nos impone un desafío a ser mirado de manera integral.

En ello ha sido clave el trabajo público privado realizado entre hospitales estadounidenses y chilenos en el desarrollo de procesos de capacitación e investigación. Desde la iniciativa privada, en 2017 se cumplieron 20 años de la firma del acuerdo de colaboración entre la Clínica Alemana y Clínica Mayo, y recientemente se firmó un convenio entre la Clínica Universidad de Los Andes y el Massachusetts General Hospital. Estos ejemplos demuestran la oportunidad que se identifica en el sector salud. Lo anterior, a través de la promoción de espacios de aprendizaje de experiencias internacionales de EEUU y el resto del mundo que sean virtuosos, siempre desde una visión de largo plazo e integrada.

En el ámbito local, vemos que las iniciativas legales se han centrado mayoritariamente en el acceso y financiamiento de productos farmacéuticos, que representan menos de un quinto del gasto total de salud, dándose menor énfasis a la generación de cambios estructurales que incidan en la gestión de esta área. Si bien la Ley Ricarte Soto y el Proyecto de Ley que modifica el Código Sanitario, más conocido como Ley de Fármacos II, surgen desde una concepción positiva: contribuir al bienestar de los pacientes, ambas tienen importantes desafíos. Primero, el acceso competitivo a productos farmacéuticos y, segundo, la innovación farmacéutica que garantice tratamientos de última generación. La Ley Ricarte Soto aún tiene que afrontar urgentes materias: una mayor claridad sobre su funcionamiento y alcance en el acceso a terapias innovadoras, y una regulación más equilibrada para promover la investigación y desarrollo. Chile, hasta hace poco era un importante hub internacional para estudios clínicos, lo que se ha visto afectado por algunas disposiciones de dicha ley. A su vez, el Proyecto de Ley de Fármacos II requiere de mayores consensos para no afectar derechos tanto de pacientes como de proveedores en el marco de generar un acceso más competitivo a la salud.

Siempre será positivo promover normativas para mejorar la calidad de vida de los pacientes, pero el desarrollo de normas que sean realmente efectivas contempla la posibilidad de elegir de manera informada y de tener a disposición todas las alternativas del mercado.

Para afrontar nuevos desafíos en este sector es necesario adoptar una mirada holística, incluyendo nuevas visiones en torno a la gestión del sistema de salud y sus establecimientos hospitalarios. Las prestaciones de salud a nivel mundial apuntan a la medicina de precisión y telemedicina, además de la incorporación de soluciones digitales y dispositivos médicos que estén en línea con las normativas internacionales. Hoy la salud tiene que ser dinámica. Sólo así dispondremos de metodologías que sean capaces de comprender las necesidades de los pacientes. La inteligencia artificial es una herramienta cuyo alcance aún es insospechado, a la vez que promete revolucionar la práctica clínica y los canales de relacionamiento entre todos sus protagonistas.

El proceso de perfeccionamiento de leyes, la integración de transferencia tecnológica y el intercambio de buenas prácticas requiere colaboración y consensos. Chile está dando importantes pasos en estas materias, pero para continuar es clave promover nuevos espacios de discusión, además de una mirada de futuro que permita abordar los desafíos de hoy.

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