Guillermo Tagle

Colaborar con la comunidad: gasto rechazado

Guillermo Tagle Director ICARE

Por: Guillermo Tagle | Publicado: Lunes 29 de mayo de 2017 a las 04:00 hrs.
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¿Sabía usted que si su empresa decide gastar recursos en alguna actividad destinada a mejorar sus relaciones con la comunidad, éste puede ser “gasto rechazado” según el SII?

Los tiempos han cambiado, para tener éxito en el mundo de las empresas ya no basta con producir bienes y servicios en forma eficiente y generando buenos márgenes de rentabilidad. Cualquier empresa que quiera perdurar, crecer y ser rentable y sustentable, tiene que incorporar dentro de su actividad cotidiana, el forjar, desarrollar y fortalecer sus vínculos con toda la comunidad. Es lo que algunos han denominado “licencia social”. Sin ella es poco probable tener éxito, ser sustentable, rentable y perdurar en la historia.

Pues bien, al parecer el Servicio de Impuestos Internos (SII) no piensa igual. Esto porque los gastos que hoy se pueden imputar a los resultados de una empresa, son sólo aquellos que dicen relación directa con el giro del negocio. Por lo tanto, si una empresa conviene con la comunidad que quiere hacer obras de infraestructura para uso colectivo, mejorar la calidad de los lugares donde estudian los hijos de las familias que viven cerca de la empresa, no puede hacerlo. Es muy probable que los gastos incurridos en actividades de este tipo sean rechazados por el SII y grabados con un 35% de impuesto. Destinar recursos para colaborar y consolidar buenos lazos con la comunidad, no es considerado hoy parte del giro de una empresa y por tanto, lo que se use en esos fines será con alta probabilidad, rechazado y gravado. Hay en esto una incompatibilidad urgente de resolver. El concepto de “giro” de la empresa ha cambiado, no sólo en Chile sino en todo el mundo.

Parecida es la situación que enfrenta la filantropía. En un país como Chile, en que ha crecido la riqueza, en que hay más personas que han acumulado patrimonio y que podrían aportar a muchas causas sociales, tienen límites restrictivos que impiden promover la generosidad, que gravan onerosamente y restringen la libertad de elegir a quién donar sus recursos.

Como en muchas materias que involucran y afectan el interés público, detrás de esto hay naturalmente ideologías y pensamiento político involucrado. Hay quienes piensan que la decisión de colaborar e involucrarse en la solución de problemas sociales, no cae en el ámbito de la libertad individual. Hay quienes creen que estos temas son de exclusiva incumbencia del Estado y que a los privados no les corresponde dedicar tiempo y recursos para resolverlos. Sin embargo, hay demasiada evidencia en el mundo y también en Chile de que el sector privado, personas individuales o el mundo empresarial, tienen capacidad, recursos y talentos, que si los ponen a trabajar con fines colectivos, para resolver problemas comunitarios, lo pueden hacer con gran éxito y efectividad. En materias de pobreza, el Hogar de Cristo; en Educación está Nocedal, Astoreca, Elige Educar; en nutrición Red de Alimentos; en discapacidad la Teletón; en ancianidad Fundación Las Rosas; en cuidado infantil la Protectora, el Patronato, María Ayuda; en catástrofes naturales Desafío Levantemos Chile; en trabajo América Solidaria; en accidentes de quemados Coaniquem; en vivienda Techo; en medio ambiente Tomkins; son algunos pocos casos (porque en realidad hay miles más) que enorgullecen a Chile, que han demostrado con evidencia concreta e irrefutable que la combinación de talento emprendedor con recursos del mundo privado, logra soluciones sociales en forma mucho más efectiva y directa que cualquier organización estatal financiada con impuestos corrientes.

Es urgente incorporar la modernidad en los criterios que la legislación tributaria establece, para permitir y facilitar el involucramiento y compromiso concreto del mundo privado con lo social. Estando en tiempos de definiciones políticas, es importante que el programa de quien vaya a gobernar Chile en el próximo período, reflexione y busque formas de flexibilizar la normativa en materia de aportes privados a la comunidad, para que podamos construir una sociedad armónica y solidaria para el futuro.

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