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Incertidumbre previsional

Por: María Eugenia Jiménez, socia directora de Brain Invest. | Publicado: Martes 15 de junio de 2021 a las 14:02 hrs.
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María Eugenia Jiménez, socia directora de Brain Invest.

Incertidumbre es la palabra que mejor describe al futuro del sistema de pensiones. Mientras el gobierno puso discusión inmediata al proyecto de reforma previsional para que el Congreso lo despache en dos semanas, el senador Juan Ignacio Latorre (RD) planteó que esos cambios estructurales se tienen que dar posterior a la nueva Constitución.

Existe consenso en crear un sistema mixto con un modelo de financiamiento tripartito de trabajadores, empleadores y el Estado. Lo que no está claro es si las AFP mantendrán o no la administración de nuestros ahorros, lo que para la mayoría es sinónimo de inseguridad y pérdida de valor en sus inversiones.

La incertidumbre sobre el futuro de nuestras pensiones se ha exacerbado como nunca imaginamos.

Los retiros de los ahorros previsionales demostraron que estos existen y son de propiedad de cada uno, por lo que el apetito por obtener parte o el total de los fondos es aún mayor, toda vez que la valoración del sistema previsional AFP es negativa y más bien juzgado como un fracaso.

Desde el inicio de los años 90 se sabía que el sistema no cumpliría con la promesa de obtener pensiones en un 70% del promedio de las remuneraciones imponibles, principalmente porque las expectativas de vida iban en aumento y la autoridad nunca ajustó este parámetro, que es esencial a la hora de financiar nuestras pensiones.

Los datos estaban a la vista: lagunas previsionales, bajas cotizaciones y el aumento de los años que vivimos los chilenos. Cuando se creó el sistema de AFP se proyectaba que los hombres impusieran durante 40 años para financiar a lo menos quince años de pensión y que las mujeres cotizaran durante 35 años para financiar casi 21. En la actualidad, los hombres tienen un 33% más de expectativa de vida (20 años 2 meses) y las mujeres un 47% más (30 años 3 meses). Pero también, antes se imponía cerca de un 20% de las remuneraciones para la jubilación y hoy apenas un 10%, es decir, la contribución era el doble de la actual.

Los números no daban. Pero nunca hubo voluntad política de los gobiernos como tampoco de las AFP de hacerse cargo de esta realidad. Reinar con la poca educación previsional era un mejor escenario para permitir que el negocio se mantuviera inalterable.

La llamada clase política exhibía un gran desconocimiento y sus prioridades estaban en otros temas. Las pensiones podían esperar.

En momentos de pandemia, los ahorros previsionales han sido la salvación para muchos y una oportunidad para las AFP de ganar algo en credibilidad.

Se proyecta que el próximo gobierno y parlamento junto a lo que se defina en la Convención Constituyente, hagan importantes cambios al sistema, y la gran incertidumbre es quién administrará nuestros ahorros. ¿Las AFP? ¿Un nuevo ente estatal?

No hay que negar que lo primero que se nos viene a la mente es que lo más seguro es estar pensionado para tener la libertad de decidir qué hacer con nuestros ahorros, en el entendido que se dan las condiciones para jubilarse.

Pero aún así, no sabemos si las pensiones bajo la modalidad de retiro programado -donde los ahorros permanecen en la AFP-, puedan verse expuestas a un eventual cambio en la administración de los fondos y se corra la misma suerte de quienes no están jubilados.

La alternativa que queda es optar por una renta vitalicia, así como saber si tiene derecho a retirar excedente de libre disposición (ELD) y qué monto, para disponer de éste o transferirlo como pensión. De esta manera sus ahorros ya no serán de su propiedad, pero a cambio tendrá una póliza de seguro de renta para toda su vida y para sus beneficiarios de pensión de sobrevivencia.

Este es uno de los pocos caminos que, por el momento, nos entrega certidumbre frente a un ambiguo panorama sobre nuestro futuro previsional.

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