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Jorge Selaive

Auspicioso 2021, cauteloso 2022

JORGE SELAIVEE conomista Jefe Scotiabank y Académico FEN U. de Chile

Por: Jorge Selaive | Publicado: Viernes 26 de febrero de 2021 a las 04:00 hrs.
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Jorge Selaive

La economía se encuentra en franca recuperación. No solo el buen precio del cobre, sino que un exitoso proceso de vacunación dejará a Chile con grados mayores de movilidad y oportunidades de mayor concreción de inversión pública y privada, permitiendo que la economía se expanda no menos de 6% este 2021. Las bases de comparación jugarán un rol construyendo este guarismo, pero también esperamos cierta aceleración de la actividad, especialmente de aquellas más afectadas por la pandemia.

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El impulso externo, manifestado en la bonanza de la economía china junto a estímulos fiscales y monetarios importantes en el mundo desarrollado, dejan a nuestro país en una posición inmejorable para recuperar empleo. Localmente, las políticas económicas continuarán apoyando la reactivación, con liquidez, crédito y soporte fiscal a las familias más afectadas.

Si bien tenemos incertidumbre política, también se observan elementos en esa escena que podrían reducir algo las preocupaciones del mundo privado en una hoja de ruta constitucional y electoral que no terminará este año. Como primer paso, la composición de la Asamblea Constituyente, en términos de afinidad política e ideológica, serán cruciales para mantener el impulso que nos entrega el escenario económico. Ciertamente la elección presidencial estará plagada de promesas, pero una de las lecciones de la pandemia es el cuidado del empleo e inversión, así como la enorme fragilidad del ecosistema económico chileno. Reconocer lo anterior es indispensable para contener, en políticos responsables, promesas alcanzables, pero con niveles de ingreso superiores.

¿Qué debemos cuidar para que el 2022 sea otro año de aceleración? Estamos discutiendo reformas relevantes para la ciudadanía que, mal llevadas políticamente, pueden terminar generando retracción productiva y nuevos brotes de incertidumbre. Por cierto, el buen precio del cobre es un gran catalizador de inversión y externalidades positivas en todo el ecosistema que rodea a la minería, pero debemos tener claro que las condiciones sociales, tributarias e institucionales son muy relevantes para las inversiones de largo plazo. El próximo será un ejercicio donde la composición de la inversión estará más equilibrada entre la pública y la privada y, consecuentemente, más determinada por el escenario político-institucional y por los incentivos que se entreguen -o retiren- al sector privado.

El 2022 gobiernos y empresas estarán más preocupados por la consolidación y sostenibilidad de sus niveles de deuda. Así habrá menos apoyo de las políticas contra-cíclicas, en cuanto las empresas procurarán tener un comportamiento más cauteloso respecto a sus inversiones, focalizándolas en nuevas estrategias digitales. La mano de obra continuará demandándose, pero paulatinamente más focalizada en nuevas habilidades lo que podría generar cierta ralentización en la recuperación del empleo.

Si bien somos positivos respecto al 2021, debemos procurar que los cambios políticos, institucionales, tributarios y regulatorios que comiencen a concretarse este año permitan mantener la senda de aceleración durante el próximo, en un escenario donde los estímulos fiscales y monetarios estarán en retirada. Un cauteloso 2022 podría transformarse en una gran oportunidad de consolidación del liderazgo de Chile en la región, pero también puede confirmar las dificultades que hemos tenido para consensuar una visión de país en el largo plazo.

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