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José Manuel Silva

¿Crisis soberana o crisis bancaria?

Por: José Manuel Silva | Publicado: Viernes 3 de diciembre de 2010 a las 10:08 hrs.
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En mayo de este año estalló la crisis griega. Europa salió al rescate del sobreendeudado país y trató luego de armar un cortafuego, para evitar un mayor contagio, anunciando un fondo de rescate financiero por casi un trillón de dólares que estaría disponible para futuros acontecimientos. En ese momento se hablaba que los más probables contagiados serían Portugal y España. De Irlanda se comentaba poco, entre otras cosas porque era el niño modelo cuyo gobierno se había adelantado y había ya tomado draconianas medidas de austeridad fiscal. Ello era un cortafuego de por sí. Por lo tanto, fueron España y Portugal los que tuvieron que anunciar medidas de austeridad fiscal en mayo.

Sin embargo, la tragedia europea siguió su curso, y el niño modelo (el tigre celta) se contagió y este fin de semana tuvo que humillarse y ceder a la presión de sus socios europeos para aceptar el rescate de sus bancos y finanzas públicas. De esta manera, la crisis de Europa (y del euro) mutó de una crisis soberana a una crisis bancaria. Algo más grave, dado que rescatar bancos suele ser más complejo y caro que sólo rescatar gobiernos. En parte porque el rescate de bancos incluye de yapa una crisis soberana, al terminar los gobiernos garantizando una parte relevante de los pasivos bancarios.

Cuando comenzó la crisis en 2008, Irlanda se quiso adelantar y garantizó todos los pasivos de sus bancos. Estos, al igual que los Islandeses, tenían pasivos mucho mayores que el PGB del país al haberse expandido en el exterior. Los dos mayores acreedores de Irlanda son Inglaterra con préstamos de US$ 150 mil millones y Alemania con

US$ 140 mil millones. Una caída de los bancos irlandeses y de su sector privado afectaría directamente la banca alemana y la inglesa. Hasta ahora, quién ha apuntalado al sector bancario irlandés es el banco central europeo quien le ha proporcionado préstamos por un equivalente al 75% del PGB irlandés. Pero esto no es de equilibrio dado el mandato fundamentalmente anti inflacionario del ECB. Si caen los bancos irlandeses, se generaría por cierto un contagio a Portugal y ahí los principales acreedores son los bancos españoles con préstamos al sector privado portugués por casi US$ 80 mil millones (un 10 % a bancos portugueses).

España, como sabemos es el pez gordo que debe evitar todo contagio. El sector privado español debe más de US$ 600 mil millones (la mitad los bancos), siendo Alemania y Francia los principales acreedores. España se encuentra abocada a reestructurar su sistema de cajas, entes paraestatales que prestaron e invirtieron agresivamente en el sector inmobiliario español, hoy cayendo fuertemente. Las cajas españolas tienen activos que equivalen a una vez el PGB español. Los bancos comerciales tienen activos por algo más del PGB. Un rescate español exigiría un nuevo fondo, dado que el actual no alcanza para rescatar a Grecia, Irlanda, Portugal y España.

El gran problema de estos países es que deben hacer una tarea titánica. Ajustar su competitividad sin devaluar. Por lo tanto, requieren un proceso deflacionario profundo para bajar sus salarios relativos al resto de Europa (las ex social democracias del norte que se ajustaron competitivamente los últimos 10 años). Este proceso se debe hacer arrastrando una pesada mochila de deuda. En el pasado, cada vez que enfrentaban este tipo de crisis devaluaban. Hoy no es posible sin salirse del euro. Es éste el que debe devaluarse. Sin embargo, Alemania es ya muy competitiva con el actual nivel del euro. Una moneda mucho más devaluada pone en riesgo el equilibrio inflacionario, tan querido por el pueblo alemán. Por otro lado, a los políticos alemanes les cuesta seguir apoyando a bancos fuera de su país con las platas de sus contribuyentes. Es por ello, que la canciller Merkel sugirió hace pocos días que los acreedores de los bancos irlandeses también deberían contribuir. Lo que ha puesto aún más nerviosos a los mercados.

En los próximos meses las cifras de actividad de estos países serán malas por las medidas deflacionarias que han tomado y seguirán tomando y por la restricción en el crédito doméstico. Sus sectores inmobiliarios se seguirán contrayendo echando a perder aún más los balances de los bancos. El euro probablemente se devaluará. Sin duda, la crisis europea será una de las espadas de Damocles que los mercados deberán sortear durante el año 2011. Certifica.com

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