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José Manuel Silva

El año de inversiones en tres lecciones

José Manuel Silva Director de inversiones de LarrainVial Asset Management

Por: José Manuel Silva | Publicado: Viernes 30 de noviembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Este año ha sido de malo a mediocre para las rentabilidades de activos financieros. El índice global accionario ha caído un 4% en dólares, Europa un 10%, los mercados emergentes un 13%. Este universo es más variopinto, desde la estrepitosa caída de Argentina (-50%) a la estabilidad de Perú (0%). Lamentablemente, la renta fija no cumplió su rol diversificador. Carteras de bonos en dólares tienen también un año negativo, fruto del ciclo de alza en la tasa de interés proveniente de Estados Unidos y del ajuste en los spreads de bonos corporativos, tanto en el mundo de grado de inversión como en aquel alto rendimiento. De aquí podemos sacar tres lecciones.

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La primera es que la política sí importa. Si algo ha caracterizado este año es el choque entre política y mercados. El principal ha sido la creciente y constante conflagración comercial entre China y EEUU, y sus consecuencias negativas sobre los mercados bursátiles, las expectativas y el volumen del comercio global.

A este choque entre la potencia incumbente y la emergente, se suma el de la política fiscal norteamericana con la política monetaria. La baja de impuestos corporativos impulsada por Trump, unida al aumento en gastos de gobierno, ha incentivado el alza de las tasas de interés por parte del Fed. Estados Unidos tiene el mayor déficit fiscal en tiempos de paz, en un momento en que el mercado laboral está ya muy apretado.

Otros choques que muestran la creciente influencia de la política sobre el comportamiento de los precios de los activos fueron las turbulentas negociaciones del Brexit, el colapso turco, el derrumbe italiano o los vaivenes del mercado petrolero (según los tweets presidenciales relacionados con Irán).

Más cerca, hemos presenciado el comportamiento relativo de los mercados bursátiles de México y Brasil en los últimos tres meses: el primero se derrumbó un 27% y el segundo surgió un 17%. Estos 40 puntos porcentuales de rentabilidad relativa se explican por el creciente populismo de izquierda enarbolado por el presidente de México y su coalición, versus la creciente ortodoxia microeconómica que emana de las nuevas autoridades brasileras.

La segunda lección de 2018 dice relación con aquella conocida máxima “don´t fight the Fed”. Los activos financieros la tienen difícil cuando el banco central cumple con su discurso de alza en las tasas de interés. En especial, luego de un largo e inusual período de tasas de interés en 0 y con compras extraordinarias de activos financieros por parte del banco central. Por primera vez en años, los inversionistas en bonos del tesoro norteamericano reciben una tasa real. Ello ha expuesto a deudores que han sobrevivido artificialmente gracias a un costo del dinero artificialmente bajo. Poco a poco han aparecido grietas (Argentina, Turquía, General Electric) y lo seguirán haciendo durante 2019 si el ciclo alcista continúa. El mercado en un primer momento dio la pelea al Fed, al pensar que no cumpliría con las alzas prometidas. Al llegar éstas, ha cundido la preocupación sobre si la curva de rendimiento se invertirá y ello presagia una nueva recesión.

La tercera lección viene de oriente. China ya es la segunda mayor economía del mundo. Una desaceleración allí, como ocurrió durante 2018 y fue anunciada en parte por sus autoridades, tendrá una creciente influencia en los precios de las materias primas, en la actividad industrial de aquellos que le venden a China y en el comercio global. Ya no basta con tratar de entender la dinámica de los ciclos de EEUU, los ciclos chinos tienen más influencia en nuestras costas e ignorarlo puede costar caro.

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