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José Manuel Silva

Latinoamérica: ¿El año en que viviremos en peligro?

José Manuel Silva Director de inversiones de LarrainVial Asset Management

Por: José Manuel Silva | Publicado: Martes 26 de junio de 2018 a las 04:00 hrs.
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La gran ola de liquidez mundial en la que los bancos centrales inundaron al mundo para evitar la Gran Depresión II comienza paulatinamente a retirarse. El FED lleva la batuta y ha tenido que perseverar en su calendario de alzas de tasas ante la sorpresiva fortaleza de la economía norteamericana, la que ya se encuentra operando a plena capacidad y con pleno empleo. En ese contexto, la baja de impuestos corporativos dio un nuevo impulso a las pymes norteamericanas, unido a un sinnúmero de desregulaciones que el gobierno de Trump ha impulsado. Por lo tanto, es esperable que el ciclo de alzas de tasas siga e incluso pueda acelerarse.

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Ante esta menor liquidez, han surgido las primeras grietas en los países más vulnerables: Turquía, Argentina, Brasil, México, Italia. En general, los mercados han botado las monedas emergentes y los bonos, cuyo spread ha aumentado considerablemente en los últimos tres meses. Las vulnerabilidades son de distinto tipo, las hay macroeconómicas (grandes déficits fiscales o de cuenta corriente o ambos), microeconómicas (baja competitividad por leyes laborales, tributarias y regulatorias inflexibles), institucionales/políticas (amenaza de elección de candidatos populistas de todo color: México, Brasil, Turquía).

En estos tres meses ha llamado la atención cómo se han ajustado los mercados latinoamericanos dentro del mundo emergente. Tanto el índice bursátil como el de bonos en moneda local se han ajustado mucho más que los de Asia emergente. Ello señala que los grandes inversionistas mundiales ven más riesgo en nuestra región que en Asia frente a la nueva coyuntura de menor liquidez.

Es cierto. México enfrenta el desafío de elegir a un candidato claramente de izquierda, pero con mayoría relativa, justo cuando peligra el tratado de libre comercio que le ha permitido convertirse en el mayor productor de autos de la región. Brasil y Argentina enfrentan el desafío de equilibrar cuentas fiscales cuyo deterioro se debe, fundamentalmente, a un sistema de pensiones de reparto desbocado y sin la posibilidad de aumentar impuestos, ya que éstos hoy se sitúan en ambos países entre los más altos de cualquier mercado emergente. De Venezuela mejor ni hablar.

Curiosamente, dos de los mercados que hace poco parecían menos atractivos —Colombia y Chile— se han transformado en refugio frente a las nuevas turbulencias. La elección democrática, por amplia mayoría, de gobiernos con programas pro libertad económica ha reencantado a los inversionistas.

Así se dibuja el escenario de los próximos 12 meses. Aquellos países que logren elegir gobiernos que eviten las soluciones populistas y rápidas podrán sortear con éxito las turbulencias que se avecinan en un mundo menos dado a financiar cualquier cosa. A su vez, los países que no logren rápidamente demostrar disciplina fiscal y cambios microeconómicos que les devuelvan la competitividad, serán atacados y les costará refinanciar sus pasivos.

Chile tiene aquí una oportunidad de nuevo única. Es de los pocos en la región con una microeconomía relativamente sana y sin un sistema de reparto que le esté haciendo pedazos su presupuesto fiscal. Si el actual gobierno logra impulsar una agenda de reformas tributaria, de pensiones y mercado de capitales, laboral y medio ambiental, que haga subir a Chile en los diversos rankings globales de competitividad, la diferencia relativa con la región le permitirá convertirse en una plataforma de negocios regional y retomar un crecimiento vigoroso. Y si los nuevos gobiernos de México y Brasil no logran convencer que evitarán el populismo, sus países seguirán sumidos en años de volatilidad y bajo crecimiento.

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