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José Manuel Silva

Reikiavik, Dublin, Lisboa… Madrid(¿?)

Este fin de semana ocurrió un curioso referéndum en un curioso país muy alejado de nuestras preocupaciones. En Islandia, una isla de 300.000 habitantes y 100.000 km2 de superficie, un 60 % de sus habitantes votó que no correspondía hacerse responsables por los US$ 4.000 millones de depósitos de ciudadanos británicos y holandeses que un banco islandés privado pero en bancarrota había captado hasta la crisis de 2008.

Por: José Manuel Silva | Publicado: Miércoles 13 de abril de 2011 a las 05:00 hrs.
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José Manuel Silva

Este fin de semana ocurrió un curioso referéndum en un curioso país muy alejado de nuestras preocupaciones. En Islandia, una isla de 300.000 habitantes y 100.000 km2 de superficie, un 60 % de sus habitantes votó que no correspondía hacerse responsables por los US$ 4.000 millones de depósitos de ciudadanos británicos y holandeses que un banco islandés privado pero en bancarrota había captado hasta la crisis de 2008. Este banco captaba por internet, pagaba buenas tasas y cuando sobrevino la crisis no pudo devolver los fondos. El gobierno islandés lo dejó quebrar y luego lo nacionalizó. La moneda islandesa tuvo que ser devaluada y el PGB ha caído más de 15%. Surge así la pregunta si los ciudadanos deben pagar la cuenta de banqueros privados irresponsables y de depositantes incautos. Cabe señalar que los US$ 4.000 millones equivalen al tercio del PGB del país. Inglaterra y Holanda han ofrecido prestarle el dinero a Islandia para que ésta se lo devuelva a los gobiernos de estos países que a su vez ya pagaron los depósitos a sus ciudadanos.



Lo que parece una disputa nimia, no lo es tanto y puede ser una hebra con consecuencias insospechadas para la sobrevivencia de la zona euro. En Irlanda, país perteneciente al euro que ha tenido que ser rescatado financieramente por el fondo europeo de rescate, acaba de asumir un nuevo gobierno que plantea justamente renegociar los términos del dicho rescate. Entre otras cosas surgen voces que argumentan la necesidad de hacerle una “quita” a los tenedores de bonos bancarios. Los bancos irlandeses también quebraron, han sido rescatados por el gobierno irlandés y le costarán a los ciudadanos de ese país más de 70 mil millones de euros (casi toda la plata de las AFP chilenas). Al igual que en Islandia, los bancos irlandeses tenían un tamaño bastante superior al que le correspondía al país al tener actividades “multinacionales”. Sus activos como porcentaje del PGB ascendían a 920 % (versus 310 % en Alemania y 320 % en España). Sus pasivos incluían bonos no garantizados por más de 30 mil millones de euros.

Las autoridades del BCE (banco central europeo) se han opuesto tenazmente a cualquier castigo a los bonistas tanto en Grecia como en Irlanda. Temen que ello gatille un efecto dominó que termine arrastrando a la banca de la eurozona. En especial a la banca francesa y alemana, ambas muy expuestas a España. Lamentablemente, los planes de ajuste deflacionarios impuestos a Grecia e Irlanda no están aún funcionando. Los PGB de ambos países siguen cayendo, sus recaudaciones fiscales siguen al PGB y por lo tanto sus déficits fiscales no mejoran sustancialmente. En las próximas semanas se iniciarán las negociaciones con Portugal. El país luso sabe lo ocurrido con Irlanda y Grecia y sabe que las autoridades europeas deben contener sí o sí el incendio financiero en Portugal, si pasa a España es un desastre que puede terminar con el euro. Portugal tiene una deuda que se acerca al 100 % del PGB y con un crecimiento anémico que se tornará negativo, más los crecientes costos por servir la deuda, dicho ratio superará pronto el 110 % del PGB. Portugal tratará que el ajuste sea lo menos duro posible y para ello puede jugar con la carta de que después de él el diluvio.

En efecto, el diluvio español no podría ser canalizado por el fono de rescate europeo. Este, creado en mayo de 2010 como consecuencia de la crisis griega, tiene fondos por sobre los 750 mil millones de euros para rescates. Pero ya se han comprometido una parte para Grecia e Irlanda y por lo menos se necesitan unos 80 mil millones para Portugal. España sí ha logrado mostrar avances en reducir su déficit fiscal, aunque éste aún superará el 6 % del PGB en 2011. Las autonomías no han logrado tampoco reducir sus propios déficits. Ello no debe extrañar, en la última década se beneficiaron de pingües ganancias tributarias por el boom inmobiliario. Este se ha desinflado rápidamente aunque según más de un analista los precios de las propiedades españolas que han caído un 18 % deberían caer un 30 más. La banca española tiene préstamos por más de 400 mil millones de euros al sector construcción/inmobiliario y a su vez el sector privado y público portugués le deben casi 100 mil millones a los bancos españoles. Portugal es el cuarto destino de exportaciones españolas.

Si en los próximos trimestres la economía española vuelve a caer en recesión, como sospechan los pesimistas, e Irlanda, Grecia y Portugal no salen de ella, surgirán crecientes voces de que sus deudas son impagables. La amenaza sobre los bancos europeos y sobre todo el experimento de la moneda única se reencenderá. Esta es sin duda una de las mayores amenazas a la reactivación global.

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