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Juan Emilio Cheyre

Putin y su apuesta de liderazgo

Por: Juan Emilio Cheyre | Publicado: Lunes 5 de octubre de 2015 a las 04:00 hrs.
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La reciente Asamblea de la ONU ha sido el escenario donde el dilema de poner fin al conflicto de Siria enfrentó visiones estratégicas y geopolíticas diferentes entre Estados Unidos y Rusia. En el diagnóstico no hay espacios para miradas muy distintas. La progresión del avance yihadista se ha tornado crítica y en la región existe consenso que resulta imperativo buscar su derrota. Se hace urgente detener la progresión cuya escalada de violencia con efectos graves, como las migraciones masivas, están afectando a Europa.

Putin ha demostrado nuevamente su audaz talante geopolítico y estratégico. En su intervención en la ONU sintetizó los elementos centrales de su política exterior y militar. No le importó al jerarca ruso que sus propuestas difirieran en aspectos sustanciales de la visión de Estados Unidos y sus aliados.

Para Obama resulta prioritario que el gobierno de al-Asad cambie y estiman que mientras ello no suceda el Estado Islámico (EI) seguirá su avance, extenderá su influencia, impondrá la cultura de crueldad en sus acciones y buscará un dominio territorial. Putin, en cambio, visualiza a al-Asad como un pilar sin el cual la solución del conflicto no será posible y asume que, por el momento al menos, su mantención genera un espacio para acciones que apoyen la lucha armada contra el EI. Rusia apuesta a constituirse en un socio que intervendrá directamente en el conflicto.

La estrategia rusa se fundamenta en la necesidad de actuar en defensa de sus intereses. Observan las autoridades rusas que la cantidad de ciudadanos de la Federación que se unen diariamente al yihadismo aumenta minuto a minuto. Putin no está dispuesto a seguir esperando que la ONU llegue a un consenso que logre una resolución de acción consensuada de la organización internacional. Apuesta el jerarca del Kremlin por liderar el actuar de Rusia, Irán e Irak en el apoyo a Siria. Putin desconfía de las alianzas de Estados Unidos con Arabia Saudí y Qatar. Adicionalmente le es vital a Rusia proteger su base naval en Tartus, enclavada en Siria, que le permite una posición favorable en el área del mediterráneo.

Con pragmatismo Putin une el pensamiento a la acción. Rusia ha iniciado ya su apoyo militar a las fuerzas gubernamentales sirias. Es así que está entregando apoyo aéreo, equipos y suministros logísticos y armamento, como asimismo, asesorará técnicamente en la operación del equipamiento que se entregue. Se suma a lo anterior la participación rusa junto a Siria, Irán e Irak, en la conformación y funcionamiento de un centro de coordinación antiterrorista emplazado en Bagdad.

Putin nuevamente actúa con audacia en el juego geopolítico y estratégico. A través de esta forma Rusia busca revertir los efectos de su derrota geopolítica de 1991, cuando la caída de la URSS le significó pérdida de poder y el surgimiento de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial.

Solo el tiempo dirá si logra su objetivo. A la fecha los logros en Georgia, la anexión de Abjasia y Osetia del Sur, la ocupación militar de Crimea y Sebastopol, con una amenaza a Europa Occidental, dan cuenta que el líder ruso persiste en su objetivo.

La decisión de actuar en Siria es una nueva demostración que Putin no se resigna a ser espectador pasivo en el ejercicio del poder mundial. El líder ruso apuesta a ser un actor fundamental en el tablero de ajedrez del sistema internacional.

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