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La competencia en jaque

Fernando Cañas Presidente Bolsa Electrónica de Chile

Por: Fernando Cañas | Publicado: Jueves 26 de abril de 2018 a las 04:00 hrs.
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Fernando Cañas

En el último tiempo la bolsa chilena ha mostrado un repunte importante, tanto en los precios como en los volúmenes transados. Sin embargo, en lo que se refiere a infraestructura de mercado, más que avanzar está retrocediendo. Cambios indispensables para el desarrollo de las plazas bursátiles -como es la interconexión de las bolsas- siguen entrampados, mientras que otras iniciativas han avanzado sin medir sus consecuencias.

Un claro ejemplo es lo que está pasando con la desmutualización. Si bien es un cambio de estructura que hace sentido -de hecho, en la Bolsa Electrónica impulsamos esta iniciativa-, la desmutualización sin interconexión es desfavorable para el mercado, porque tiende a destruir a la competencia y a perpetuar posiciones monopólicas. Esto se debe a que los corredores de bolsa se concentran en la bolsa más grande, porque es más líquida, en desmedro de las otras bolsas.

Esto lo advertimos en su momento en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), que tras analizar en profundidad el tema y revisar la evidencia internacional, dio una contundente y clara recomendación: la interconexión es la única forma de garantizar la competencia entre las bolsas.

Paradojalmente, algunos han argumentado que la desmutualización favorece la competencia, lo que en nuestra opinión es una verdad a medias. Mientras no haya interconexión, sólo habrá competencia entre los corredores dentro de una misma bolsa, pero no entre las distintas plazas bursátiles, que es lo que se necesita para desarrollar el mercado. Al interconectar las bolsas, los inversionistas pueden acceder a través de distintos canales a un mismo mercado, favoreciendo así la competencia entre los distintos actores, como se ha visto en otros países.

Por ejemplo, en el mercado estadounidense las principales bolsas se desmutualizaron entre 2000 y 2005 (Nasdaq en 2000, Chicago Mercantile Exchange en 2002, NYSE en los comienzos de 2005 y Chicago Board of Trade en 2005), lo que llevó a la autoridad a dictar a fines de 2005 la regulación National Market System (NMS), que obligó a los distintos centros bursátiles a interconectarse, con el fin de asegurar que las bolsas compitieran, que los inversionistas pudieran acceder a los mejores precios y que el sistema de negociación tenga mayor estabilidad y continuidad, evitando riesgos operacionales asociados a interrupciones en los sistemas de transacción, algo que se dio este año en el mercado bursátil chileno.

Seamos escépticos de quienes, por un lado, ondean orgullosos la bandera de la competencia cuando se refieren a desmutualización pero, por el otro, prefieren mantener el statu quo en la forma de operar, sin la interconexión de las bolsas. Detrás de esa lógica se podría esconder el temor a competir y, lo que sería peor, la intención de eliminar la competencia.

Han pasado dos años desde que el TDLC recomendó interconectar las bolsas y esta recomendación sigue sin ser resuelta. No sigamos esperando ni enredemos la discusión. Chile merece un mercado bursátil moderno, eficaz y eficiente con una sana competencia entre corredores y entre bolsas, en beneficio del mercado de capitales en su conjunto.

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