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La luz al final del túnel

Por: Felipe Bravo, gerente de Estudios y Estrategia de Sartor FG | Publicado: Martes 15 de septiembre de 2020 a las 10:30 hrs.
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Felipe Bravo, gerente de Estudios y Estrategia de Sartor FG

No cabe duda de que este año será recordado por los particulares efectos que nos ha estado dejando el Covid-19. Es que un virus logró afectar el desempeño económico y financiero de todo el planeta, generando disrupciones y paralizaciones tan pronunciadas que sus efectos en la producción solo los habíamos visto en libros de historia. Sin embargo, a medida que pasan los meses y se van desarrollando vacunas y tratamientos que permitan ir dejando atrás la pandemia parece que somos capaces de ver la luz al final del túnel. Lamentablemente, no es una luz muy potente ya que estamos enfrentando muchos desafíos que en condiciones normales nos habrían quitado el sueño. Es que las elecciones en Estados Unidos, las tensiones comerciales que esconden una lucha por la hegemonía mundial, el futuro de la industria tecnológicas, y una serie de procesos electorales son acontecimientos cruciales en sí mismos.

Ante este escenario, la gestión de inversiones nos ha dado sorpresas, algunas positivas y otras no tanto. Una de las lecciones que nos ha dejado esta pandemia es que el sector tecnológico tiene características más defensivas de lo pensado hasta ahora. Es que el desempeño acumulado del Nasdaq llegó a un máximo de 34% lo que ha sorprendido a todos. Sin embargo, esta alza esconde algo más importante que es el cambio en las preferencias de los consumidores. Es que el homeoffice y homeschooling han elevado las ventas de tecnologías lo más destacable y las suscripciones a plataformas de entretenimiento también se han disparado a nivel global con lo cual su capacidad de expansión futura se ha reducido, pero no así los retornos que se han visto en las empresas proveedoras de estos bienes y servicios. Así, a pesar de que el Congreso estadounidense ha realizado sesiones donde se han entrevistado a los controladores de empresas como Facebook, Amazon, Google y Apple ante la posición dominante que ellas han alcanzado y que se traduce en retornos de hasta 75% en lo que va del año. Es que este éxito ha sido notable y todos quieren ser parte de él, incluso el aparato público.

Para nosotros, que no solo somos consumidores de los bienes y servicios producidos por estas empresas, sino que también inversionistas de estas empresas, al menos a través de los fondos de pensiones, los beneficios que hemos alcanzado son cuantiosos. Ahora la pregunta del millón es hasta cuándo continuará este rally de rendimientos.

Lamentablemente, no tengo la respuesta a esa última pregunta, aunque todo hace suponer que los rendimientos futuros serán cada vez más acotados y que si no se mantiene el proceso de innovación continua, pronto veremos contracciones. Esto resulta evidente si analizamos indicadores técnicos que muestran las valoraciones excesivamente altas que nos llaman a la prudencia.

Ante esto, la búsqueda de rendimiento en las carteras, más allá de las empresas tecnológicas, tampoco resulta sencillo, el incipiente mayor apetito por riesgo ha elevado el valor de la mayoría de los activos globales por lo que hoy más que nunca no hay grandes gangas u oportunidades. Asimismo, la actitud de las autoridades chinas de buscar una autonomía en la industria tecnológica integrando la construcción de chips y semicondutores viene a complejizar aún más esta industria. Por lo mismo, y como ya ocurrió en la pasada crisis financiera internacional, las decisiones de inversión deben ser tomadas con una mirada de más largo plazo para ir sacando ventajas de la recuperación que llegará más temprano que tarde. Y es que resulta evidente que esta crisis nos ha estado afectando y ha reducido nuestra capacidad de generar bienes y servicios, pero una vez que superemos la pandemia y aprendamos a convivir con ella, la recuperación será vigorosa. Es más, dicho dinamismo en la recuperación pasará por el apoyo que tengas las personas y empresas para superar sus restricciones de liquidez y esto va más allá del impulso fiscal y de las políticas públicas de los gobiernos, ya que sin duda requerirá del impulso privado para activar y dinamizar la actividad. Al igual que en la pasada crisis, es precisamente ahí donde estarán los mayores retornos una vez que se recuperen los sectores que hoy parecen extintos como el turismo o transporte aéreo.

Es precisamente en situaciones como las que estamos atravesando que la recuperación ofrecerá grandes oportunidades de inversión en sectores subvaluados respecto a sus valores fundamentales, los cuales permitirán seguir gozando de retornos sobre los normales en la medida que se consolida una recuperación global.

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