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Las circunstancias y el calendario electoral

Víctor Manuel Avilés H. Socio Larraín y Asociados

Por: Víctor Manuel Avilés H. | Publicado: Jueves 26 de marzo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Víctor Manuel Avilés H.

Los cambios de circunstancias tienen efectos muy relevantes en política. Por ello, no sorprende que un conjunto de partidos e incluso un Presidente de la República electo con un programa que no contemplaba una nueva Constitución se hayan abierto a ella, luego de un estallido social seguido, hay que decirlo, de uno más bien delictual. Lo que sí sorprende es que ante un nuevo cambio de circunstancias, ese mismo grupo de personas haya perseverado en un camino de alto costo y trazado en otra realidad.

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Sin dudas, en los próximos meses los chilenos que no se debatan entre la vida y la muerte estarán sufriendo todas las incertidumbres de una economía en crisis, cuando no las certezas de un empleo perdido. Por ello, lo lógico habría sido canalizar el cambio constitucional -que lo creo necesario, aunque sin hoja en blanco- en el Congreso Nacional y durante estos meses de cuarentena, para que cuando se supere la crisis del Covid-19, ya con más consensos, nuevas normas y muchas certezas, todos pudiéramos trabajar con reglas claras para levantar el país y la economía de las familias.

Pero no fue así, al menos hasta ahora. La cuarentena que muchos estamos viviendo seguramente ha aislado aún más a algunas autoridades del sentir de los ciudadanos. Por su parte, la certeza parlamentaria de recibir su dieta es algo que hace razonar de una forma muy diferente a la de quienes no tienen dicha realidad, es decir, el resto de los chilenos. No se les puede culpar por eso.

El cambio de fechas del calendario electoral, en la forma escogida, además expone a instituciones que hasta ahora estaban saliendo más o menos bien paradas, como los municipios, a cuestionamientos futuros y problemas. O se pensará que es irrelevante que se haya elegido por los ciudadanos a una persona por cuatro años y luego, a través de los representantes, se le extienda el mandato a cuatro años y medio. O será que tres años y medio para los alcaldes que vienen es un tiempo suficiente para lograr sus metas, cuando sabemos que ya es dudoso que cuatro años lo sea. En verdad, sorprende la perseverancia parlamentaria, aunque tenga precedentes en otras latitudes.

Pese a este acuerdo, sería deseable que en los próximos meses se debatan temas de cambio constitucional concretos en el Congreso Nacional, de manera que éste recupere su sitial fundamental en nuestra democracia. Esos temas son ajustes al sistema de gobierno, para que nunca más tengamos el bloqueo entre el Presidente de la República y el Congreso Nacional que hemos vivido; normas constitucionales anti abuso, público y privado, junto con un Defensor del Ciudadano; reforzamiento del deber del Estado de dar seguridad a los ciudadanos; y otras tantas materias tan sensibles para los chilenos, como lo son los propios derechos económicos, sociales y culturales como finalidades permanentes del Estado.

En fin, creo que todavía en este escenario se puede apelar a la figura del Presidente de la República que, aunque sea motivado por recuperar el cariño ciudadano, tiene la llave para conducir a Chile hacia una nueva institucionalidad. Lo único importante es que las dudas estén despejadas al momento en que logremos superar el drama de la pandemia que nos azota. Luego, un plebiscito de salida, ratificatorio de los cambios operados en el Congreso Nacional, podría dar la legitimidad tan buscada para nuestra Constitución.

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