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Las mujeres en el centro

Las mujeres debieran ser el centro de la nueva reforma previsional.

Por: Gonzalo Basaure, gerente general Mutual de Seguros de Chile | Publicado: Viernes 12 de octubre de 2018 a las 17:24 hrs.
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Gonzalo Basaure, gerente general Mutual de Seguros de Chile

No se trata de ser feministas, pero ciertamente las mujeres debieran ser el centro de la nueva reforma previsional y de las modificaciones que vengan en ese sentido.

De hecho, este grupo arrastra cuatro desventajas en su perfil previsional: Primero, las mujeres se pensionan antes que los hombres (a los 60 años versus los 65 años respectivamente), lo cual les hace completar menos años de ahorro. Segundo, viven más: desde la edad de pensión, las expectativas de vida de las mujeres son hasta 90 años, versus la de los hombres que a los 65 años se proyecta hasta los 85 años. O sea, la mujer debe financiar más años de vida. Tercero, lagunas previsionales: dada las características culturales y del mercado laboral, las mujeres salen más tiempo del mercado laboral, cotizando menos de la mitad de su vida laboral (el 47,7%). Es decir, pasan más tiempo sin ahorrar. Cuarto, las mujeres ganan menores sueldos que los hombres, lo que evidentemente afecta la cantidad de ahorro. Entre 1994 y 2017, en promedio las mujeres ganaron un 15% menos que los hombres, según cifras de la Superintendencia de Pensiones.

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Si a lo anterior le sumamos que la tasa de ahorro obligatorio de nuestro país es menor a la media mundial (10% del sueldo versus el 18% de los países OCDE), el panorama para las mujeres (que representan más de la mitad de nuestra población) no es del todo auspicioso. Por eso, no es de extrañar que la tasa de reemplazo (que es la medida que permite analizar la suficiencia de los sistemas de pensiones) sea baja. Este indicador, (que es la relación entre el monto de la pensión y del último ingreso de la persona) en el sistema actualmente sea de 44%. Es decir, si un(a) chileno(a) ganaba $500 mil, al pensionarse, su jubilación es de $220 mil. No obstante, en el caso de las mujeres, la tasa de reemplazo alcanza el 31%, lo que equivale (siguiendo el mismo ejemplo) a $155 mil.

Y las compañías de seguros tenemos un rol importante en este escenario. En primer lugar, podríamos participar en el ahorro previsional obligatorio si la reforma así lo permite, introduciendo mayor competencia en búsqueda de mejores pensiones a un sector que administra activos por más de US$200 mil millones.

También podemos fomentar con mayor fuerza los productos de ahorro voluntario y complementar la tremenda necesidad de proteger a las mujeres ante un futuro para el que ya viene con desventajas. Respecto a este último aspecto, la educación financiera y previsional es clave y claramente tenemos una deuda importante como país en este sentido. Es hora de avanzar rápido -pero de buena forma-, por el bienestar de las actuales y futuras pensionadas de nuestro país.

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