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Las virtudes de Chile que los chilenos no ven

Elena Carretero Gómez Economista

Por: Elena Carretero Gómez | Publicado: Miércoles 23 de octubre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Elena Carretero Gómez

Llevo muchos años en Chile, pero no ser plenamente chilena me ha dado la capacidad de valorar los aspectos positivos y negativos de este país con cierta objetividad.

No puedo amar más a Chile. Me ha dado mi familia, mi trabajo, mi vida, y no me puede doler más ver esta ruptura. Frente a esto quiero dar, con modestia, algo de perspectiva global.

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Voy a empezar por lo bueno. Este es un país maravilloso de gente diversa, paisajes y naturaleza única. Eso lo saben todos, pero lo que no reconocen los chilenos es su grandeza para unirse en las grandes causas, para hacer cosas sorprendentes y éticamente valiosas en momentos difíciles. Siempre había sido por causas nobles, como ayudar a otros frente a desastres naturales, pero ahora tienen que buscar esa grandeza y aplicarla frente a un problema que no proviene de la naturaleza, sino que ha sido gatillado por Chile mismo.

Lo primero es establecer que esta crisis no puede ser parada sólo por la fuerza pública. Empezó en la ciudadanía y es ella la que debe sacar esa grandeza que tiene, esa creatividad, ese ingenio que sólo he visto en Chile. De verdad créanse el cuento: son gigantes cuando quieren serlo.

Para mejorar Chile y acoger cualquier demanda tenemos que estar en orden, y para eso necesitamos de todos, fuerza pública y ciudadanos. Si se están tomando medidas restrictivas como el toque de queda debemos apoyarlas, debemos contribuir a no generar más caos. Por eso, más que manifestarse —pues creo que ya se logró establecer que se requiere un cambio—, debemos salir a mostrar esa cara de Chile constructivo.

Debemos construir. Si hay gente que destruye en la noche, habrá otra que construya en el día; saquemos las chaquetas amarillas para construir y por supuesto para proteger lo nuestro, pero no sólo esto último. Necesitamos ver algo de bondad y no tanta maldad. En resumen, la fuerza pública tiene que restablecer el orden, pero nosotros tenemos que contribuir para que ellos puedan hacer su trabajo. Si nos estamos manifestando quizás no puedan llegar con la celeridad que queremos a aquellos que están siendo afectados, que también podríamos ser nosotros.

Por último, las causas de esta explosión todos sabemos que están hace mucho, no sólo en Chile. Es el resultado de un modelo de desarrollo que no ha incorporado variables de progreso sustentable en su última línea, como equidad, medio ambiente y otros.

Esto pasa en otras partes, pero la diferencia radica en que este país ha tenido una importante carencia de educación valórica durante los últimos 50 años. En Europa y Estados Unidos, donde también existen desigualdades, no hemos visto estas expresiones de violencia porque hay una educación cívica importantísima: si no te lo enseña la familia, te lo enseña el colegio, o sea, el Estado. En Europa tras las grandes guerras lo primero que se le enseñaba a la población eran hábitos primero de higiene, segundo de alimentación para evitar enfermedades ; pero junto con esto, el Estado se encargaba de poner valores universales de convivencia social, porque eso es lo que tenemos, una vida en sociedad.

Ojalá que este punto no se olvide cuando salgamos de esto y se dé el nuevo pacto social, quizás es lo que toma más tiempo, pero hay que hacerlo y no dejarlo nunca de hacer. Necesitamos este nuevo pacto social que busque de verdad una mayor equidad, este es uno de los elementos fundamentales de la sostenibilidad. Pero podremos hacerlo si, y sólo si, salimos de esta violencia.

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