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Luis Felipe Lagos

Capeando el temporal

Luis Felipe Lagos M. Investigador ClapesUC y consultor

Por: Luis Felipe Lagos | Publicado: Miércoles 20 de noviembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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A septiembre, la economía había recobrado cierto dinamismo, con una velocidad de crecimiento en torno a 3%. La principal fuente de incertidumbre era externa, asociada a la guerra comercial. Los acontecimientos de violencia terrorista-anarquista de las últimas semanas cambiaron totalmente el escenario; la incertidumbre interna se apoderó del panorama. La paralización parcial de actividades amerita adoptar medidas en el corto plazo para reducir la intensidad de la desaceleración, evitando una recesión e incrementos mayores en el desempleo. Una economía debilitada intensificará el malestar ciudadano.

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La inversión se verá afectada por la incertidumbre asociada a la violencia, así como por el diseño de una nueva Constitución que parte de cero. Dos cosas quedaron establecidas: lo primero, hay grupos que usan la violencia y otros la avalan para lograr cambios sociales, y el Estado tiene un déficit preocupante en el control del terrorismo, narcotráfico y delincuencia; lo segundo es que para varios la nueva Constitución pasa por cambiar la estrategia de desarrollo que ha permitido al país progresar. El acuerdo político es muy positivo, pero no elimina las inquietudes planteadas. En estas condiciones, tanto la inversión doméstica como extranjera se verán pausadas. El deterioro de las expectativas amenaza con un efecto más permanente en la inversión, lo que debilita la capacidad de crecimiento de mediano plazo.

Por esto, es preciso potenciar la inversión pública y acentuar los incentivos tributarios a la inversión privada en el corto plazo. En esta línea, dado que las PYME no son las empresas que más invierten, se propone ampliar el mecanismo de depreciación instantánea a todas las empresas por un lapso mayor de años. Asimismo, se puede contemplar la postergación por un año el pago de PPM para las PYME. La ventaja de usar incentivos tributarios radica en que son más efectivos y realmente transitorios; en cambio, los aumentos de gasto fiscal frecuentemente terminan siendo permanentes.

El consumo de bienes durables también se está viendo afectado por la incertidumbre, y el consumo no durable por la pérdida de ingresos de los trabajadores con ingresos variables y por aumento del desempleo. En el corto plazo, el estímulo al consumo puede ser más reactivador, dado que la inversión toma tiempo. La agenda social entonces es muy relevante y debiera considerar la entrega de ayuda a las familias más dañadas. Frente al incremento del desempleo, el gobierno podría aumentar transitoriamente su contribución al seguro de cesantía.

En síntesis, en estos momentos de incertidumbre, apuntalar el crecimiento es crucial. No debemos olvidar que cualquier política, por redistributiva que sea, tiene menos efecto que el crecimiento sobre los ingresos de las personas. Afortunadamente, la posición fiscal es todavía sólida para enfrentar un mayor gasto transitoriamente. Si para la recesión de 2009 gastamos la mitad de los fondos acumulados, hoy podemos recurrir a ellos para evitar una recesión y un mayor daño a nuestra institucionalidad. La regla fiscal debe contar con una cláusula de ajuste para hacer frente a situaciones como recesiones, desastres naturales o crisis sociales. No obstante, el gobierno debe ser claro en reafirmar su compromiso con la regla fiscal, indicando la nueva trayectoria de convergencia del déficit estructural. La recuperación del crecimiento permitirá estabilizar la deuda a PIB, después del incremento en el corto plazo, para así mantener la sustentabilidad fiscal.

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