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Luis Felipe Lagos

¿Se puede crecer más rápido?

Luis Felipe Lagos M. Investigador ClapesUC y consultor

Por: Luis Felipe Lagos | Publicado: Miércoles 15 de mayo de 2019 a las 04:00 hrs.
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La pregunta del título apunta al crecimiento de largo plazo o de tendencia. Este se define como el crecimiento de la capacidad productiva en ausencia de shocks y cuando los insumos (capital y trabajo) se usan a su nivel normal. No se refiere entonces a una proyección del crecimiento efectivo, el que es afectado tanto por perturbaciones de la demanda agregada como la oferta. El comité de expertos del Ministerio de Hacienda proyecta para los próximos cinco años un crecimiento tendencial promedio de 3%, y el Banco Central de 3,2% para 2017-2026. Ambas proyecciones se revisarán próximamente.

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La respuesta es afirmativa bajo las siguientes condiciones: se acelera el crecimiento de la productividad, el factor más importante para sostener el crecimiento; pero también se aprovecha la migración para neutralizar la disminución de la tasa de crecimiento de la población; se mejora la calidad del capital humano y se incrementa el stock de capital, lo cual es más factible de hacer en el corto plazo. En este escenario, la expansión de la capacidad superaría el 3%.

En concreto, si la productividad creciera al 1%, promedio de los últimos veinte años; el stock de capital se expandiera al 5% anual, como resultado de una tasa de inversión que se eleva a un 25% del PIB; la tasa de inmigrantes a población total convergiera desde el 6,4% actual a la mediana de la OCDE de 13,3% en 2040; la participación laboral femenina convergiera desde 48,1% a 56.4%, mediana actual de la OCDE, en 2040; y si la calidad del capital humano, medida por el premio salarial ponderado por la proporción de personas en cada nivel educacional, también convergiera el año 2040 a la mediana OCDE, la tasa de crecimiento tendencial promedio para 2018-2027 alcanzaría a 4,4% (Lagos y Leyton, 2019).

Si la convergencia de las variables del trabajo fuera más lenta y se diera hacia el año 2050, el crecimiento promedio sería de 3,7%. Si, por el contrario, la productividad creciera sólo al 0,4%, que corresponde al promedio de cinco años, la convergencia ocurriera el 2050 y la inversión fuera menos dinámica, el crecimiento tendencial sólo alcanzaría un 2,9%.

Lograr un mayor crecimiento tendencial no es una tarea fácil, requiere reformas estructurales como las que se han planteado últimamente. En efecto, para incrementar el stock de capital se precisa de menores tasas de impuesto a las utilidades reinvertidas de las empresas, y de una base de tributación que permita deducir el gasto en activos fijos e intangibles el mismo año que éste se realiza. Asimismo, es imperioso agilizar los trámites para la aprobación de proyectos de inversión.

En el plano laboral, la flexibilización de horas, jornadas y lugares de trabajo es necesaria para elevar la tasa de participación femenina, de jóvenes y adultos mayores. Mejorar la calidad del trabajo requiere una educación de calidad en todos los niveles: pre-básico, básico, medio y universitario, así como la capacitación continúa de los trabajadores.

Incrementar la productividad demanda mayor competencia de los mercados para lograr la reasignación de factores productivos desde las empresas menos eficientes a las más productivas. Asimismo, la adopción de nuevas tecnologías se da en mercados competitivos y en un ambiente tributario que favorezca la innovación.

Si en el proceso político la aprobación de las reformas se entrampa, nuestro crecimiento en el largo plazo no superará el 2,9%. Por lo tanto, como en los torneos deportivos, alentemos a nuestros parlamentarios con el “vamos, que se puede”.

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