Luis Felipe Lagos

¿Toque de retirada?

Luis Felipe Lagos M. Economista, consultor

Por: Luis Felipe Lagos | Publicado: Miércoles 18 de noviembre de 2020 a las 04:00 hrs.
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“Increíble, incomprensible”, son los calificativos dados a la aprobación, con un quórum superior a los 2/3, en la Cámara de Diputados del segundo retiro de ahorros previsionales, habiéndose asegurado que el primero era único. Al parecer, tanto el Ejecutivo como la mayoría de los diputados oficialistas optaron por “la retirada” y no defender el sistema de capitalización individual.

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El Gobierno tuvo una posición ambigua: el ministro del Interior declaró que se debería facilitar el proceso; el de la Segpres señaló que no estaba en contra del retiro, pero que este debiera enmarcarse en la reforma de pensiones; sólo el ministro de Hacienda fue claro en señalar que el retiro dañaba las pensiones y hacía más difícil, por no decir imposible, la anhelada reforma.

Los parlamentarios esgrimieron como justificación la consigna: “el Gobierno llega tarde y la ayuda es insuficiente”. Chile es la economía emergente con la mayor respuesta fiscal, respecto del PIB, para hacer frente al Covid-19, y es mayor al promedio de las economías avanzadas (FMI 2020). Frente a una caída de US$ 7.000 millones de los ingresos laborales, las transferencias a las familias ascienden a US$ 6.200 millones. Algunos diputados oficialistas sostuvieron que su voto favorable respondía a los mensajes en redes sociales y conversaciones (¡increíble!). Esto delata la verdadera razón: un comportamiento oportunista y populista como respuesta a las encuestas, cuando las elecciones están cercanas.

Los ciudadanos siempre van a responder que desean retirar sus fondos para disponer de ellos en el presente o ahorrarlos voluntariamente. La naturaleza humana es poco previsora, por consiguiente, el ahorro voluntario para la vejez sería muy insuficiente. Es por esta razón que los sistemas previsionales- de capitalización o reparto- obligan a cotizar.

Es cierto, el Gobierno debería haber propuesto una mayor ayuda focalizada en los que la necesitan y simultáneamente acudir al Tribunal Constitucional. Incluso, como segunda alternativa, haber considerado un retiro con devolución obligatoria. No obstante, esta segunda mejor opción tiene el problema de que elimina la exclusividad de los fondos para financiar pensiones; los afiliados podrían presionar en el futuro para no devolver los fondos, o para que la restitución sea parcial, y requerir al Estado (el resto de los contribuyentes) poner más recursos. Efectivamente, hay países avanzados que han usado esta opción (Australia), pero no tienen un problema tan agudo de bajas pensiones.

¿Qué esperar para el futuro? La aprobación en el Senado es muy probable; los dos retiros dejarían a cuatro millones de afiliados con saldo cero en sus cuentas, con un costo fiscal estimado de US$ 10.000 millones, y no pueden descartarse más retiros. En el fondo, el objetivo de los retiros es debilitar el sistema de capitalización, como lo han reconocido diputados y senadores opositores, y restablecer un esquema de reparto para financiar las pensiones de estos afiliados.

Lo paradójico de todo esto es que si hubiéramos tenido un sistema de reparto, sin ahorro, no habría habido fondos que retirar. Los más extremistas, que son los que están “poniendo la música”, proponen, además, nacionalizar los fondos acumulados restantes para financiar pensiones y otros gastos del Fisco.

La disminución del ahorro previsional de un segundo retiro acentuaría el menor dinamismo a la inversión y productividad, debido a la menor disponibilidad de capital; lo que impediría un repunte en la capacidad de crecimiento de mediano plazo de la economía, del empleo y salarios.

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