Luis Larraín

Cuando un producto es gratis, el producto eres tú

Luis Larraín Libertad y Desarrollo

Por: Luis Larraín | Publicado: Martes 13 de octubre de 2020 a las 04:00 hrs.
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Luis Larraín

La frase del título, que le leí a John Müller, es maravillosa para resumir el concepto principal tras la preocupación que tenemos sobre cómo grandes empresas tecnológicas utilizan la información que dejamos inadvertidamente en redes sociales para penetrar nuestras mentes e interferir en nuestra voluntad. Comparto esa preocupación, pero pretendo demostrar que no son Facebook, Twitter ni Google quienes descubrieron esta forma de dominar a las personas y debilitar la autonomía de su voluntad. Hay quienes vienen haciéndolo desde tiempos inmemoriales.

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El documental “El Dilema de las Redes Sociales” ha provocado gran atención en nuestro país y el mundo. Plantea cuestiones que afectan de manera sustancial nuestra vida diaria y la de nuestras familias y es al mismo tiempo un tema de política pública de gran trascendencia. Esto ayuda a explicar su éxito. Súmele a ello que sus protagonistas son personas que vienen de adentro de las grandes empresas tecnológicas con gran conocimiento acerca de las técnicas que éstas utilizan para dominar las mentes de los usuarios de redes sociales, especialmente los jóvenes. El contenido del documental ha sido tema de conversación en muchas familias de nuestro país. Ese diálogo nos ayuda a entender mejor el efecto de las redes sociales e incluso está llevando a algunos a modificar su comportamiento como usuario de éstas.

Las grandes empresas tecnológicas actúan sobre la base de modelos y algoritmos que predicen nuestras acciones. La información que dejas en las redes sociales revela tus preferencias, tus necesidades y tus debilidades. Las empresas la administran con tecnologías persuasivas mediante un esfuerzo persistente. La clave es utilizar las emociones.

La mayoría de las personas, especialmente jóvenes, buscan reconocimiento de sus pares. En lenguaje de redes sociales, quieren ser etiquetados en muchas fotos y recibir miles de “likes”. De esa manera las empresas van logrando una manipulación de las emociones de las personas haciéndolas más dependientes de las redes, sin que ellas sean conscientes de ello. Las redes son adictivas, pues segregan dopamina en la forma de aceptación y aprobación social de los pares, lo que causa enorme satisfacción a quienes las utilizan intensamente, hasta el punto que puede decirse que son parte importante de sus vidas.

Luego, el documental adquiere un cariz activista y pide mayor regulación del Estado en los modelos de negocios de las grandes empresas tecnológicas. Sin que esto último sea algo que haya que destacar a priori, me llama la atención que estos jóvenes inteligentes, tan conscientes de la manipulación que las empresas pueden hacer de las mentes, no hayan reparado que bajo el mismo concepto: “cuando un producto es gratis, el producto eres tú”, hay otros que vienen haciendo una manipulación similar desde hace tiempo: los políticos socialistas.

Los ciudadanos reciben oferta de bienes y servicios gratis, que paga “el Estado” (aunque ello no sea cierto, pues la riqueza la generan las personas). Esta gratuidad, en educación, en salud y otras áreas, es recibida con beneplácito por muchos que no reparan en que se están manipulando sus emociones y debilitando su voluntad; ni se dan cuenta de la dependencia que ello les está creando de los políticos y del Estado. Para los políticos socialistas, los ciudadanos son el producto y ellos son el auspiciador (con plata de otros) que manipula sus emociones hasta hacerlos dependientes. Algún día se darán cuenta del engaño, pero después de vivir mucho dolor.

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