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Luis Larraín

Ingreso Etico Familiar: avances y temores

El Ministerio de Hacienda y el Banco Central hacen su pega enfrentando el rebrote de expectativas inflacionarias con políticas fiscales y monetarias adecuadas...

Por: Luis Larraín | Publicado: Jueves 31 de marzo de 2011 a las 05:00 hrs.
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El Ministerio de Hacienda y el Banco Central hacen su pega enfrentando el rebrote de expectativas inflacionarias con políticas fiscales y monetarias adecuadas. El Ministerio de Planificación, por su parte, se encuentra en pleno proceso de transformación en Ministerio de Desarrollo Social y su proyecto estrella es el Ingreso Etico Familiar.



Promesa de campaña de Sebastián Piñera que se inspira en el concepto de “negative income tax” que desarrollara Milton Friedman y que en lo básico plantea que en lugar de asegurar un salario mínimo a las personas hay que asegurarle un ingreso mínimo, independientemente de que éste provenga del trabajo o de otras fuentes de ingreso como podrían ser transferencias monetarias desde el gobierno. 
Pero esta idea de Friedman, la verdad, no ha sido puesta en práctica en ninguna parte del mundo, al menos de manera generalizada, por lo que hay que mirarla con cautela. Su diseño es muy importante, porque debe cuidar que no se lesionen los incentivos para obtener ingresos autónomos. El ministro Kast ha dicho que no hay que tener temores, porque la última investigación en materia social demuestra que transferencias a sectores pobres no tendría efectos negativos sobre la generación de ingresos. No sólo hay que entregar una caña, concluye, sino también algo de pescado.

El ministro es un hombre joven y muy estudioso de estas materias, pero tendrá que estar de acuerdo con nosotros en que la contribución más importante que ha hecho la economía a la ciencia es demostrar que los incentivos importan. No hay que descartar, entonces, que transferencias de dinero desde el gobierno a las personas tengan el efecto de lesionar los incentivos a trabajar, especialmente si son muy generosas y se extienden a un número muy grande de personas. Los estados de bienestar de algunos países europeos así lo demuestran. Usando el lenguaje del ministro Kast, a los pobres se les debe entregar una caña y algo de pescado, pero sólo lo suficiente para que puedan sostener la caña.

En Chile estamos muy lejos aún de un estado de bienestar tipo europeo y la Asignación Social con que este 2011 se quiere iniciar este concepto de Ingreso Etico Familiar se entregará sólo a las 130.000 familias más vulnerables del país, que recibirán un monto base que podrá aumentar mediante una transferencia condicionada. Los niños menores tendrán que asistir al control del niño sano y los en edad escolar estar matriculados y demostrar un 85% de asistencia para este suplemento. Además, se entregará otro monto adicional a las mujeres que después de 24 meses se incorporen al mercado laboral por un período mínimo de tres meses. Ellos son personas realmente pobres y sí estoy de acuerdo, en su caso, en que se les entregue el pescado.

Así, al componente de protección social que tendrá este beneficio se agregará uno de promoción social, porque las familias beneficiadas mejorarán las posibilidades de sus hijos de salir de la pobreza. También, aunque tímidamente, se premiará a las mujeres que encuentren un trabajo, lo que va en la dirección correcta al no lesionar los incentivos para obtener ingresos por sus propios medios.

Esta Asignación Social deberá reemplazarse en 2012 por el Ingreso Ético Familiar, definido por una ley aprobada en el Congreso. Lo que uno esperaría es que ese proyecto refuerce los incentivos para salir de la pobreza mediante el trabajo, incorporando, por ejemplo, el requisito de estar inscrito en una bolsa de trabajo y no haber rechazado un empleo ofrecido por esa vía a todos los beneficiarios.

Las expectativas que se crearán acerca de este beneficio y su discusión en el Congreso hacen que sí se justifiquen los temores de transformar a Chile en un país en que la gente esté más preocupada de cómo obtener beneficios del Estado que de prosperar por su esfuerzo personal. Esto ocurrirá si se abandona el criterio de focalizar en los más pobres el beneficio para entregarlo a gran parte de la población. Sería un golpe mortal al modelo chileno y habrá que estar alerta.

Hay otros temores, en cambio, que tienen menos fundamentos. Desde la Concertación se ha criticado la iniciativa por ser muy asistencialista y al mismo tiempo por entregar muy poca plata. Se ha dicho también por algunos que la propuesta no está bien estudiada, mientras otros reclaman que está atrasada y debiera enviarse ya la ley de ingreso ético familiar. El gobierno debe mantener el rumbo y cumplir con su promesa de sacar de su condición a los chilenos que viven como indigentes, sin lesionar los incentivos para trabajar.

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