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Luis Larraín

¿Qué va a hacer Trump ahora?

Director ejecutivo Libertad y Desarrollo

Por: Luis Larraín | Publicado: Jueves 10 de noviembre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Son muchas las cosas que se pueden decir acerca de las razones por las que Donald Trump ganó la elección, su relación con la prensa y el efecto que ésta tuvo sobre su votación por ejemplo. Habrá tiempo de hacer esos interesantes análisis, pero lo que preocupa ahora al mundo es qué va a hacer Trump cuando sea Presidente.

Hay preocupación y de hecho se esperaba una importante caída de las bolsas a nivel mundial si es que ganaba Trump, en un escenario previo en que se apostaba a la victoria de Hillary Clinton. Al escribir estas líneas los mercados en Estados Unidos y Europa no tenían variaciones significativas, contrariamente a lo que ocurrió con mercados asiáticos. Estas aprensiones tenían que ver con algunos de los planteamientos de Trump, ya sea por su efecto en la economía o por el impacto de sus decisiones en materia de política internacional.

En relación a la economía, preocupa su proteccionismo. Si hay una variable que uno puede correlacionar positivamente con el aumento del producto y el bienestar a nivel global, es el volumen del comercio; por ello, restricciones al libre comercio en una economía tan importante como la de Estados Unidos ciertamente pueden tener impactos negativos, aunque hay que decirlo más a nivel mundial que en la economía doméstica del país del norte. En efecto, la economía norteamericana por su gran tamaño y la reducida proporción del PIB que representa el comercio exterior es una de aquellas en que la autarquía no es un pecado mortal.

Sin embargo el efecto negativo sobre el comercio exterior debiera atenuarse porque Estados Unidos tiene firmados tratados de libre comercio con las principales economías del mundo. Eso significa que una modificación de sus términos depende no solamente de la otra parte sino además del Congreso. Éste ha concluido la jornada electoral con un claro triunfo para el Partido Republicano. Han sido los legisladores de este partido los que históricamente han respaldado el libre comercio contra la posición proteccionista de los demócratas.

Otra inquietud en el ámbito de la economía es la posibilidad de que se generen fuertes déficits fiscales. Con una deuda inferior al 70% del PIB y su capacidad de apropiarse del señoreaje por su monopolio en la emisión del dólar, esa tentación siempre está presente, aunque atenuada por la institucionalidad del FED. Se temen déficits fiscales porque Trump no dio una explicación convincente acerca de la forma en que podrían compatibilizarse las bajas de impuestos que anunció con el fuerte gasto en infraestructura que también forma parte de su programa.

Estas legítimas inquietudes tendrán una respuesta inicial que es muy importante: ¿Quiénes formarán parte del equipo económico de Trump? El Secretario del Tesoro y otras altas autoridades del área que nomine el nuevo Presidente serán cruciales. Hay quienes dicen que con un buen equipo económico debieran despejarse muchas de las dudas acerca de una política irresponsable por parte de Trump. Se afirman, quienes sustentan esa tesis, además, en la solidez de las instituciones en Estados Unidos, el dinamismo de sus corporaciones y otros elementos que hacen que, afortunadamente, no sea tan importante para la economía de ese país quién es el Presidente de la Nación.

Donde hay más elementos objetivos para preocuparse es en la política internacional. Su dura posición frente al islamismo abre una incógnita acerca del tratamiento que se dará al Estado Islámico y a su política de alianzas. También preocupa su postura acerca de la inmigración y la asimilación populista que se hace de los problemas de los trabajadores norteamericanos con la llegada de inmigrantes. Trump dice que quiere volver a hacer grande a su país pero olvida que en buena parte lo que lo hizo grande fueron sus inmigrantes. En todos estos temas será importante el Secretario de Estado que Trump designe, además de la sapiencia del Vicepresidente Pence.

¿Va a moderar Trump aquellas intervenciones que tanto irritan a sus adversarios? Veremos si hay tal cosa como la “dignidad del cargo”. En todo caso, veremos que algunos de sus inaceptables excesos verbales pasaran a ser calificados como excentricidades: es lo que logra el poder.

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