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Manuel Bengolea

Finanzas del comportamiento

Gerente general Octogone Chile

Por: Manuel Bengolea | Publicado: Martes 12 de julio de 2016 a las 04:00 hrs.
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¿Tienen algo en común el Brexit, la posibilidad de que Trump sea escogido como el 45avo presidente de Estados Unidos y que la extrema derecha gane terreno en Francia, con lo que sucede en Chile hoy? Creo que sí, y el denominador común sería el pobre ritmo de crecimiento de estas economías durante ya demasiado tiempo, provocando que los exiguos beneficios que ello reporta vayan a una porción muy reducida de la población, que termina por enervar a la parte de ésta que no los recibe, engendrando situaciones complejas que no siempre se resuelven bien. Es indeseable que la población perciba que la única forma de generar riqueza y bienestar depende de la cercanía con los políticos de turno y no de su esfuerzo, particular y/o colectivo.

La clase política necesita una actualización, otros un “cambio de chip”, para mejorar la calidad de las políticas públicas y enfatizar con más convicción aquellas que potencian el desarrollo, y dejar de ponerle presión a los bancos centrales como instituciones garantes de promoción y provisión de crecimiento económico. Se necesita transferir la responsabilidad desde los institutos emisores hacia los respectivos gobiernos, de lo contrario se corre el riesgo de que la política monetaria se torne inefectiva o hasta contraproducente.

El problema de bajo crecimiento económico en los países desarrollados tiene a lo menos algo en común, y no es otro que el gasto de gobierno, tanto en inversión como en consumo, como porcentaje del PGB, que a pesar de haberse mantenido relativamente estable en las últimas décadas, se ha reorientado más fuertemente hacia las transferencias corrientes (seguridad social) y notoriamente menos hacia la inversión con potencial de crecimiento (infraestructura). Esto ha traído como consecuencia el faraónico aumento en la deuda de los gobiernos para sustentar un montón de derechos sociales, que con bajo crecimiento se hacen insostenibles de financiar con ingresos fiscales corrientes. Suena tremendamente parecido a lo que sucede hoy en Chile, donde los políticos de la Nueva Mayoría parecieran subordinar, casi despectivamente, el crecimiento económico a los intereses políticos, y explica en parte que la deuda pública chilena esté en el nivel más alto de los últimos 22 años. En efecto, al inicio de este gobierno, Chile era un acreedor con el mundo, hoy es un deudor neto con él.

Los analistas financieros nos estamos transformando cada vez más en observadores del Central, pues hoy por hoy es Janet Yellen (presidenta de la Fed de EEUU), quien tal como emperador romano con su pulgar, determina la dirección de los activos financieros de riesgo con sus mensajes. ¿De qué sirve que los analistas financieros se rompan el seso evaluando empresas, si su valor depende hoy más del Banco Central que de las utilidades que éstas generan? Cuando el Central pierda ese poder por la excesiva inclinación de los gobiernos a endilgarle la responsabilidad del crecimiento económico, en ese momento los analistas tendremos que dedicarnos a predecir la trayectoria conductual de la población para hacer nuestras proyecciones. ¿Será por eso que las finanzas del comportamiento están tan de moda?

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