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Matko Koljatic

En la medida de lo posible

Matko Koljatic Profesor titular Escuela de Administración Pontificia Universidad Católica de Chile

Por: Matko Koljatic | Publicado: Jueves 6 de octubre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Casi desapercibido pasó a fines del mes pasado el lanzamiento del libro 'En vez del pesimismo' del ex presidente Ricardo Lagos, en que según se ha descrito en la prensa el ex mandatario efectúa un diagnóstico de la actualidad y una reflexión de lo que llama "la indignación de Chile", para luego "centrar su mirada en el futuro ofreciendo una serie de propuestas y proyectos con el objeto de lograr, de aquí al año 2040, un Chile más próspero, justo, sustentable e igualitario".


Algo parecido ocurrió en julio pasado, cuando el ex presidente Sebastián Piñera presentó el libro "La historia se escribe hacia adelante", en que Mauricio Rojas entrevista a distintos personeros del gobierno de Piñera, recorriendo los hitos más destacados de su período presidencial. El libro de Rojas destina también un capítulo a la visión de Sebastián Piñera sobre los desafíos que, a su juicio, deberá enfrentar el país en las próximas décadas.


Estas miradas estratégicas de los dos ex presidentes son bienvenidas, particularmente cuando se contrastan con el actuar del gobierno de la Presidenta Bachelet, en que salvo unas pocas excepciones, no se aprecia una mirada de futuro para el país, sino que más bien titulares de reformas que encubren una gestión reactiva frente a situaciones coyunturales, en que las prioridades van cambiando en función de los cambios en el "vox populi", particularmente cuando dicha voz del pueblo se expresa en marchas por las ciudades del país.


Las pruebas de la afirmación anterior son claras. Si hace seis meses lo prioritario era la reforma al sistema de educación superior, luego la atención del gobierno se desplazó a la reforma constitucional, para - tras las marchas del movimiento "No + AFP"- cambiar la prioridad a la reforma al sistema de pensiones, tema que había sido explícitamente desechado en la cuenta presidencial del 21 de mayo postergándolo para un futuro gobierno. En todas estas situaciones vinieron discursos presidenciales con esbozos de propuestas que luego quedaron a la deriva. Por ejemplo, la idea de subir las cotizaciones provisionales en un 5% adicional está envuelta en una maraña de opiniones en que incluso ha habido contradicciones entre ministros del gobierno. Ahora, ante la dolorosa crisis en el Sename, se anuncian medidas urgentes para paliar las graves deficiencias de diseño y gestión en este organismo, que quisiéramos fueran efectivas en mejorar la situación de los niños y niñas encargadas a la custodia de esa institución.


El valor de las miradas estratégicas está comprobado en la literatura académica de la gestión hace muchas décadas. Por eso son bienvenidas las ideas de Lagos y Piñera. Pero al enunciar esas visiones de futuro, no se trata de generar ensueños o espejismos, sino que de priorizar objetivos de mediano y largo plazo – que responden a un diagnóstico de la situación actual y a una descripción de la situación que se quiere alcanzar - y desarrollar planes para alcanzarlos. Hay que reconocer que en algunos ámbitos el gobierno de la presidenta Bachelet lo ha logrado. Un caso ejemplar es lo ocurrido con las licitaciones eléctricas en que efectivamente se ha avanzado en el objetivo de bajar, a mediano plazo, el altísimo costo de la energía en el país. También es destacable lo avanzado en la agenda de probidad. De modo que se puede hacer.


Uno de mis proverbios preferidos es que "lo óptimo es enemigo de lo bueno". Pienso que los ciudadanos debemos exigirle a los candidatos que en la próxima campaña presidencial generen un análisis de las fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades del país que permita elaborar una estrategia que posicione finalmente a Chile, como dice el ex presidente Lagos como un país "próspero, justo, sustentable e igualitario". Como es evidente, dicha estrategia no debe expresar objetivos utópicos (como la gratuidad universal en la educación superior) sino que expresar metas y soluciones "en la medida de lo posible" - como decía don Patricio Aylwin - a los problemas del país.

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