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Mejores prácticas: nuevo lenguaje, nueva realidad

Paula Valenzuela P. Gerente General Fundación Generación Empresarial

Por: Paula Valenzuela P. | Publicado: Martes 25 de septiembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Paula Valenzuela P.

Hace cinco años, nuestra fundación convocó, junto a la CPC, a empresarios y expertos a conversar sobre mejores prácticas. Decenas de reuniones, testimonios e ideas fueron aquilatados en el libro “Bien Común, Dilemas Éticos y Compromisos Empresariales”, una guía que contiene principios de conducta de negocios, mejores prácticas y recomendaciones en diversos ámbitos.

En ese entonces hablábamos de autorregulación, aludiendo a una definición de límites más exigentes que los meramente legales; del cumplimiento como forma de ejercer y gestionar esa autorregulación; de la ética empresarial como eje orientador de la acción; y de los valores corporativos como ancla de esa acción en las convicciones profundas de las personas.

Imagen foto_00000005Resulta muy interesante volver a revisar el lenguaje de entonces, puesto que hoy nos encontramos actualizando ese trabajo, también con la CPC, a través de mesas donde empresas exponen sus mejores prácticas, para luego generar, con la ayuda de expertos, una conversación profunda y analítica en diversas materias que competen a la empresa y su rol social. Ya en la mitad de esta iniciativa, nos hemos dado cuenta de que, en las conversaciones, el lenguaje y las referencias no son las mismas que hace media década.

Hoy, más que de autorregulación, hablamos de legitimidad. Así, se ha transitado desde el cumplimiento a la construcción de una cultura corporativa basada en la integridad, la probidad y el buen actuar. Este camino, mirado en retrospectiva, nos muestra el paso desde una mirada individual a una colectiva, donde la búsqueda de consistencia entre el discurso y la acción, y entre la consciencia y la praxis, es fundamental.

Los cambios antes mencionados van mucho más allá de la búsqueda de un lenguaje políticamente correcto. Son, más bien, síntoma inequívoco de un cambio cultural: el lenguaje crea realidad y la realidad también crea lenguaje. En Generación Empresarial estamos convencidos de que lo que hay detrás es un diagnóstico, cada día más compartido por el empresariado, en torno a los desafíos que convocan a una actividad privada que sabe que debe cambiar desde el interior para poder desempeñarun rol positivo y suficientemente legitimado.

Este análisis ha sido facilitado, creemos, por el recambio generacional de empresarios y altos ejecutivos, lo que conlleva un estilo de liderazgo y un estado de consciencia distinto sobre la sociedad en la que están insertos. Pero también nace de la reacción ante el juicio social y de los pares, gatillado por los escándalos de años anteriores.

Hacia adelante, es necesario evitar la complacencia, puesto que los cambios de lenguaje y cultura pueden resultar vacíos si no vienen asociados a un potente cambio en la forma de hacer empresa. Para eso, es necesario reconocer con humildad las carencias y debilidades. Mientras nos ocupamos en pasar de las palabras a la acción, cabe seguir cuestionándonos: ¿qué preguntas son las correctas hoy para las empresas de cinco años más? En nuestras mesas de cultura de integridad esperamos aportar con algunas luces.

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