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Menos bancos a combustión y más bancos eléctricos

Rodrigo Sainz Ingeniero, CEO Mifuturofinanciero.com

Por: Rodrigo Sainz | Publicado: Viernes 9 de octubre de 2020 a las 04:00 hrs.
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Rodrigo Sainz

El discurso en Chile ha sido que los bancos comerciales financien (a través de depósitos) a las pequeñas y medianas empresas (PYME). ¿Eso es correcto? No, y más encima es antiguo y riesgoso para la economía (año 1982). Piensen esto: los bancos financian empresas que tienen alto riesgo, con plata que quiere asumir poco (o casi nada de) riesgo. ¿Cómo lo hacen, magia? No, piden a cambio garantía real. Y si no tiene, no le prestan la plata. ¿Era mala la empresa? No, la fuente de capital no buscaba riesgo, punto.

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Nada nuevo, dirá usted.

Pero, ¿qué pasaría si en el mercado existiera una industria con la capacidad de estructurar bonos securitizados high yield, de diversos tamaños y variados duration, en diversos sectores (no a grandes empresas), con distintas estructuras de amortizaciones (no el total dividido en los períodos, sino que de acuerdo al beta del negocio) y con distintas estructuras en sus tasas de interés, con y sin inflación?

Riesgoso, tal vez. Sí, pero para un administrador de fondos de inversión institucional no es relevante el riesgo individual del activo a incluir en la cartera, sino que cómo éste correlaciona con el resto de sus activos (líquidos y no tan líquidos). ¡Ah, verdad, la matemática de diversificar! Sí, eso es. Entonces, ¿cuál es la diferencia con los fondos de capital de riesgo (tan en boga últimamente), por qué no incluirlos también? Bueno, la diferencia es que el papel de deuda high yield busca transformarse en dinero para salir de la empresa (amortizaciones), no así el venture capital, que entra en el patrimonio de la empresa (dentro del riesgo del activo que se está creando). Dado que la mayor parte del capital disponible no quiere quedar ilíquido, se hace más fácil vender este tipo de papel (alocar el capital) de deuda; hay una rotación de cartera esperada, el dinero espera aparecer de vuelta, con riesgo claro.

Para financiar con capital privado la próxima generación de empresas chilenas hace falta un upgrade a nuestro sistema financiero. Más que incentivar la creación de una industria de venture capital (que se requiere, sí, pero siempre será una industria boutique, así es en EEUU), necesitamos que CORFO apoye una industria de estructuración de deuda de alto retorno. Para por un lado alimentar a nuestras PYME con capital estructurado según su negocio, y no con pagarés antiguos y rígidos, y por otro lado alimentar a nuestras AFP con activos de alto retorno no correlacionados a sus actuales carteras.

Paradójicamente, lo que selló el éxito del motor a combustión fue el encendido eléctrico, que reemplazó la peligrosa palanca de partida mecánica. Hoy los bancos comerciales son lo mismo, motores a combustión antiguos con un pequeño motor eléctrico en su interior. Y bueno, ya sabemos lo que está pasando en el mundo de los motores. Nuestro país no necesita más bancos a combustión ineficientes, sino que más bancos eléctricos ágiles, que estructuren activos y luego los pasivos.

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