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Columnistas

Mentira, todos somos líderes

Dr. Jaime Riquelme Profesor de Liderazgo en CDG- Unegocios Universidad de Chile

Por: Dr. Jaime Riquelme | Publicado: Martes 15 de noviembre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Dr. Jaime Riquelme

Las recientes elecciones municipales nos han dejado un ejemplo más de cómo nuestra cultura intenta inhibir el liderazgo. Los triunfos electorales de Cathy Barriga en Maipú y de René de la Vega en Conchalí produjeron una serie de descalificaciones en las redes sociales y en los medios de prensa que desanimarían a cualquier persona seguir su ejemplo en la política.

Desde la antigua Grecia y hasta mediados del siglo XX, el liderazgo se explicaba exclusivamente por los atributos de los líderes. Se creía que quienes ejercían el liderazgo eran personas cercanas a los dioses o a las autoridades eclesiásticas. En la actualidad dicha creencia se ha transferido a los círculos de poder ligados al dinero y a la política. Hoy creemos, gracias a una verdad impuesta por estos mismos círculos, que quienes los integran ejercen liderazgo y los que no, mejor ni lo intenten.

Esta creencia, basada en la costumbre, nos hace estimar que ex presidentes o hijos de presidentes, son los únicos que podrían ejercer un liderazgo presidencial en Chile. Es una mentira, que se nos ha olvidado que es mentira, porque según nos demuestra el modelo interaccional de Hollander (1978) los colaboradores y la situación son tan importantes en un proceso de liderazgo como el mismo líder. La cercanía de un candidato al poder no es lo único importante para ejercer liderazgo, ya que la manera cómo se relaciona con la ciudadanía y las propuestas que ofrece frente a la contingencia son de sumo relevantes.

Cathy y René son buenos ejemplos de lo que la ciencia hoy nos explica. Ambos triunfaron sin pertenecer a los círculos de poder. La primera, representa lo que estos círculos rechazan y que tiene relación con esa femineidad aparentemente cándida y frívola. El segundo, constituye el prototipo de persona que, desde una mirada utilitarista, es ridiculizada por obtener el éxito a través del sacrificio y no mediante la subordinación. Cathy y René, superando la barrera del prejuicio y la exclusión, han demostrado ser líderes inteligentes y de gran sacrificio. Ellos han roto un paradigma de nuestra cultura pero en ningún caso un paradigma científico.

El hecho que el liderazgo sea un proceso multifactorial y no sólo el resultado de un líder nos da a todos una oportunidad para ejercerlo, donde y cuando lo decidamos, aunque no formemos parte de una elite. La verdad es que el liderazgo no es para unos pocos todo el tiempo, sino para todos en algún momento. Aunque los círculos de poder se agoten en querer demostrar lo contrario, yo les digo… mentira, todos somos líderes.

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