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Metas claras en el proyecto de ley marco climático

Arturo Brandt Senior Counsel Grupo Vial Serrano Abogados, magister en Derecho Ambiental

Por: Arturo Brandt | Publicado: Lunes 9 de noviembre de 2020 a las 04:00 hrs.
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Arturo Brandt

Se encuentra en tramitación el Proyecto de Ley Marco de Cambio Climático, una ley tan necesaria como urgente, que esperamos nos guíe hacia el cumplimiento de la tan necesaria carbono neutralidad al 2050, tal como la ciencia nos aconseja, que finalmente está siendo escuchada como debe ser.

Para el cumplimiento de esta meta se necesitan dos elementos. El primero de ellos es el desarrollo de un marco institucional claro y bien definido, con instituciones que tengan nítidamente establecidas sus tareas. Y hasta aquí vamos bien. La institucionalidad ambiental se presenta con una serie de organismos, tanto a nivel nacional (Ministerio de Medio Ambiente, Consejo de Ministros, Comité Científico Asesor, Consejo Nacional para la Sustentabilidad), como a nivel regional (Secretarias Regionales Ministeriales) y municipal.

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El segundo elemento para alcanzar la carbono neutralidad al 2050 es el establecimiento de metas claras, que nos guíen hacia el objetivo deseado, tal como lo ha hecho España, un país que nos puede servir de ejemplo en esta materia.

Aparte de la meta del 2050, vista como una "macro meta" de mitigación (se echan de menos metas de adaptación), no se observan en el proyecto chileno otras metas indicativas y necesarias, que nos encaminen a alcanzar la carbono neutralidad en diversos sectores de la economía.

En el caso de España, el Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, contempla, aparte de la ya citada carbono neutralidad al 2050, metas que podrían ser perfectamente alcanzables en Chile, como por ejemplo, un 70% de generación de energías renovables al 2030 y 100% al 2050; un parque automotriz de vehículos comerciales sin emisiones de CO2 al 2050; una guía a las compras públicas en lo que dice relación con las emisiones de CO2 y fomenta la eficiencia energética en nuevos edificios.

Otro asunto que aborda la ley hispana, y que deberíamos tomar en cuenta, es el fomento de la penetración de gases renovables como el biogás, el biometano, el hidrógeno y otros combustibles en cuya fabricación se hayan usado materias primas y energía de origen renovable o permitan la reutilización de residuos orgánicos. Nuestro país se ha declarado "neutral tecnológicamente" frente a la adopción de tipos de fuentes de energía, pero sería adecuado cambiar y demostrar un apoyo decidido hacia la descarbonización de nuestra matriz energética, responsable de un 78% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Una ley marco debe necesariamente conciliar los instrumentos de política pública y el marco institucional, con todos los objetivos-metas que queremos alcanzar, tanto a nivel macro, como a niveles más específicos en diversos sectores de la economía.

Lo anterior no solamente entrega claridad y muestra el camino a los ejecutores de las políticas públicas, sino que también entrega un marco regulatorio claro y definido a los inversionistas a largo plazo, que miran de cerca las oportunidades en el desarrollo que esta nueva economía baja en carbono presenta, y que llegó para quedarse.

Todavía estamos a tiempo.

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