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Miguel Ricaurte

Los riesgos son externos, versión 2019

Miguel Ricaurte, Economista jefe Banco Itaú

Por: Miguel Ricaurte | Publicado: Martes 5 de febrero de 2019 a las 04:00 hrs.
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Cerramos 2018 con la mayor expansión desde 2013, dejando atrás cuatro años de crecimiento bajo el potencial. Cuando partía el año pasado, escribí una columna en la que argumenté que los riesgos para la recuperación del crecimiento estaban fuera de Chile. Hoy, podemos afirmar que estos riesgos no limitaron la capacidad de crecimiento de la economía, aunque llaman la atención dos cosas. Por un lado está la resiliencia de la economía chilena a la incertidumbre externa. Por otro lado, el hecho de que dichos riesgos no han desaparecido.

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Respecto al buen desempeño de la economía, desde principios de año anticipábamos que dejaríamos atrás las pobres cifras de crecimiento registradas en 2017 (1,5%) gracias a varios factores: la baja base de comparación en la minería (producto del efecto de la huelga en la mina Escondida a comienzos de 2017), el alza en el precio del cobre, y el repunte en el sentimiento privado. Podemos debatir cuánto importó cada uno de estos factores, pero no podemos discutir las cifras.

Por su peso (cerca del 90% de la economía), la actividad no minera explicó el grueso de la recuperación. No obstante, aun así el fuerte repunte del crecimiento minero aportó con un quinto de la aceleración del crecimiento en 2018. El mayor impulso minero ocurrió en el primer semestre, cuando la economía creció 4,9% (respecto de igual periodo de 2017) gracias a un incremento de 11,7% de la minería. El IMACEC dado a conocer hoy mostraría un crecimiento en torno a 4% para la actividad en Chile durante 2018, una aceleración de 2,5 puntos porcentuales respecto de 2017. La actividad no minera habría explicado cerca de dos puntos de ese aumento, habiendo crecido cerca de 4%. Por su parte, la actividad no minera se aceleró casi siete puntos (desde una contracción de 2% en 2017), aportando con 0,5 puntos porcentuales a la recuperación en el año. Sin la robusta mejoría de la actividad minera, el crecimiento hubiera estado más cerca de 3,5%, una cifra favorable, aunque bastante menos espectacular que la registrada. Para este año, sin el impulso minero, el crecimiento estará más cerca de 3,5%, y el sesgo sigue siendo a la baja.

Los riesgos no han cambiado desde el año pasado. Las discusiones que buscan evitar una guerra comercial están avanzando. Pero mientras China y EEUU no se pongan de acuerdo, el mundo seguirá en vilo y esto limitaría el crecimiento mundo (algo que los chinos ya están sintiendo). Por otro lado, si bien la renegación del acuerdo comercial de América del Norte concluyó, sigue habiendo riesgos en el continente, puesto que el Presidente Trump continúa impulsando su iniciativa de construir un muro con México, proyecto que ha enfrentado férrea oposición en el Congreso y que resultó en el cierre más largo de la historia del gobierno federal.

En el Viejo Continente, el tema del Brexit no termina de resolverse, pues a menos de dos meses de la expiración del artículo 50, Theresa May no ha sido capaz de aglutinar apoyo detrás del acuerdo que logró con Bruselas para la salida de Gran Bretaña del bloque. Otros riesgos geopolíticos regionales han ido moderándose, dando paso a un escenario menos auspicioso para México, aunque mejor para Brasil.

No debemos perder de vista los desarrollos internacionales en un contexto en que el optimismo local se ha moderado, el mundo se ve algo más frágil, y el viento a favor de la minería sería más modesto.

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