Miguel Ricaurte

¿Nuevo súperciclo de materias primas?

Miguel Ricaurte economista jefe de Itaú

Por: Miguel Ricaurte | Publicado: Lunes 8 de marzo de 2021 a las 04:00 hrs.
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El cobre sube más de 60% en un año y supera los 4 dólares por libra, el máximo de una década. El petróleo Brent sobrepasa los 65 dólares por barril, subiendo 30% en 12 meses y cuadriplicando su cotización al inicio de la pandemia; pero aún no se acerca a los máximos históricos sobre 100 dólares por barril de principios de los 2010. Estos precios hacen pensar que podríamos estar en un nuevo súperciclo de materias primas, pero hay señales de que este no es el caso.

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Mercado desbalanceado sostiene a los precios del cobre. La demanda por cobre se ha recuperado gracias al repunte del sector industrial, intensivo en metales, de la mano de China, que crecería 8,5%. Pero esta aceleración sería transitoria, pues en 2022, China moderaría su crecimiento hacia 5%, meta de mediano plazo que busca una economía menos dependiente en inversión y más apoyada en consumo.

Mientras la demanda florece, la oferta está aún afectada por medidas de distanciamiento social y menor inversión en el sector durante la pandemia. Perú, segundo productor mundial de cobre detrás de Chile y representando cerca de 16% de la producción mundial en 2019, es el actor más relevante en verse afectado por la pandemia. El lento avance de la vacunación significa que, pese a los precios elevados del metal rojo, la producción peruana no vería una normalización completa este año. A ello se suman retrasos en el avance de proyectos de inversión durante 2020, lo que limitaría la capacidad productiva por mientras estas inversiones se materializan. Sin embargo, con una masa crítica de la población mundial vacunada para 2022 y el gradual proceso de reactivación de la actividad y la inversión que ya estamos viendo, la oferta podría normalizarse el próximo año, permitiendo que el mercado revierta la estrechez que estaría detrás de los elevados precios del cobre.

Oferta de petróleo artificialmente represada. La reapertura económica está presionando la demanda, pero sectores clave como transporte y servicios relacionados, demandantes de energía, aún están afectados por las medidas de distanciamiento. Puesto que la demanda por sí sola no sostendría la reciente recuperación de los precios, la OPEP+ está jugando un rol clave, limitando la producción de sus miembros desde 2020. Tal como lo mostró la reunión del gremio a principios de marzo, no hay intenciones en el corto plazo de liberalizar la producción, pues aumentos en la refinación incidirían a la baja en el precio, fuente de ingreso clave para los países productores.

Sin embargo, la historia muestra que cuando la demanda se va normalizando, la OPEP+ se abriría a relajar cuotas de producción, conteniendo alzas adicionales del petróleo. Complementariamente, precios elevados traerían producción adicional de fuentes no convencionales, más caras de operar, lo que también limitaría alzas en el precio del oro negro. Finalmente, hacia el mediano plazo, la mayor prevalencia de vehículos eléctricos limitaría la demanda por crudo. Estos factores deberían disipar riesgos de que estemos frente a un ciclo de alzas sostenida del petróleo.

Así, el precio del cobre se mantendría elevado, aunque bajo 4 dólares la libra, este año, pero tendería a moderarse gradualmente conforme la oferta se normalice. Para el petróleo, precios en torno a los actuales parecen sostenibles, puesto que mejoras de la demanda se verían compensadas con relajamiento en las cuotas de producción. Al final, parece que no estamos en un nuevo súperciclo de materias primas.

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