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Nadie

Iván Marinovic P. Abogado

Por: Iván Marinovic P. | Publicado: Miércoles 19 de octubre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Iván Marinovic P.

Hace un par de días- y por razones profesionales- tuve que estudiar el tema de la responsabilidad del Gobierno (y de sus funcionarios) para con los ciudadanos de a pie. O sea, para con individuos como usted o como yo, que sufrimos a diario los efectos de los errores políticos, administrativos, civiles e incluso penales de la llamada ‘autoridad’; y digo errores porque hay que suponer la buena fe.

El hecho es que más allá de lo tedioso del ejercicio, admito que me sorprendió la perfección formal de las normas. Dignas de país civilizado. Se lo comenté a un amigo y la reacción fue inmediata. “¿¡Te habrán ofrecido un cargo a contrata!? porque esa cuestión es letra muerta”. Le di la razón pero insistió: “Lo único que falta es que te sumes a la arenga de los periodistas deportivos con eso de que Selección Nacional es la ‘Roja, la Roja de todos’. O que te pongas a decir que ‘Codelco es de todos los chilenos’. Aunque ahora que no tiene un puto peso, capaz que sea cierto”.

Y la verdad es que si me remito a la experiencia, debo confesar que mi fe en la administración pública es… discreta. Inicié mi vida profesional defendiendo a una mujer con seis meses de embarazo (notorio embarazo) a la que el Registro Civil le impedía celebrar nupcias con el padre del niño porque el certificado de nacimiento (¡el certificado de la madre!) consignaba que la embarazada era un ‘varón’. Cuento corto, no hubo matrimonio, pero sí nacimiento ¿Quién respondió de esa estupidez? Nadie.

Con el Sename lo mismo ¿Quién asume la responsabilidad por los niños muertos: en promedio, dos a la semana durante 11 años? Nadie tampoco. Incólumes los que tienen responsabilidad política y administrativa. Y anónimos los que tienen responsabilidad penal. De responsabilidad civil, ni hablar.

Para qué decir con lo del padrón electoral. Se alteró un listado clave para cualquier proceso democrático, y lo que se les recomienda a los afectados es entrar a la página Web del Servel y verificar cuál es el destino del país que le tocó en suerte conocer. Si usted reside en Aysén y lo reinscribieron en Puente Alto, conozca Chile, acumule puntos y visite la zona central. Así de simple. En una democracia seria, la renuncia de los funcionarios a cargo sería el minimum minimorum. Pero no, acá se redacta una ley corta y ¡larga vida a los responsables!

Para explicar irregularidades como la de las pensiones descomunales al estilo Myriam Olate, un mentholatum: se trata de un resabio de la Dictadura. Argumento irrebatible para la figura jurídica de los llamados derechos adquiridos.

Con el Transantiago, miles de millones de pesos aportados - ahora sí- por todos los chilenos, y destinados a financiar un sistema que parece la copia feliz del minotauro. Planificada por Lagos e implementada por Bachelet. Uno respostulándose y la otra disfrutando del vale otro. Eso, unido a los compatriotas que abordan el bus por la puerta trasera, creyentes fácticos de la gratuidad universal. ¿Quién paga la cuenta? Nadie.

La salud pública, otro engendro; un engendro macabro porque cobra vidas. Para describir lo que vi de primera fuente en un hospital del país, baste con traer a colación una canción de Juan Luis Guerra: No me diga que los médicos se fueron y que el hilo de coser fue bordado en un mantel / no me diga que el alcohol se lo bebieron, y el estetoscopio está de fiesta.

¿Quién responde por esto? Ya sabe la respuesta: nadie.

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