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Oportunidades para los gremios

Nicholas Davis Vicepresidente Fundación Generación Empresarial

Por: Nicholas Davis | Publicado: Viernes 7 de octubre de 2016 a las 04:00 hrs.
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Nicholas Davis

Frente a la pregunta sobre qué tipo de escenario espera a los representantes del empresariado en una nueva etapa gremial, la respuesta –desde nuestro punto de vista- está cargada del concepto "oportunidades".
Los últimos años han sido complejos. Los vínculos público-privados han sufrido una nueva degradación; la calidad de las reformas económicas y sociales ha disminuido ostensiblemente, con graves consecuencias en el crecimiento y el empleo; han salido a la luz prácticas desde dudosamente éticas hasta ilegales en el financiamiento político, lobby e influencia de algunas empresas en la discusión legislativa; y los liderazgos políticos, económicos y morales sufren una de sus peores crisis. Lo paradójico es que hoy el capital social es tan relevante para operar como lo es la legalidad o la solvencia económica, por lo que abordar estos temas complejos se ha vuelto asunto de primera necesidad.


El desafío y también la oportunidad en esta nueva etapa está, entonces, en que los liderazgos empresariales aborden de manera colaborativa y con sentido de bien común las problemáticas que hoy aquejan a la empresa, entendiendo a ésta como un actor social fundamental, completamente inserto en la trama ciudadana.


Así, los gremios debieran enfocarse en generar nuevos espacios de diálogo con el gobierno, el aparato estatal y los chilenos en general, reconstruyendo el capital social que se ha visto dañado. Tendrán, asimismo, la posibilidad de articular la promoción conjunta de mejores prácticas, cerrando las brechas entre lo legal y lo ético, con la mirada puesta en fortalecer la integridad, justicia y legitimidad del sistema económico chileno, tanto como en desarrollar la empatía suficiente para ponerse en los zapatos de los stakeholders, estando siempre abiertos a negociar con humildad y buscando llegar a puntos que generen unión y no distanciamiento ni desconfianza.


Otro reto al que se enfrentan es la redefinición de la manera en que el mundo privado se relaciona con el poder político. Las discusiones a puertas cerradas están quedando atrás y el mundo empresarial bien podría volcar su atención hacia la ciudadanía como principal interlocutor e intermediario entre los legítimos intereses del mundo privado con la legislación que lo afecta y el proyecto país que en conjunto forjamos.
Este cambio de esquema debiera volver más transparente la participación de los empresarios en la cosa pública y favorecer el acercamiento, el diálogo y la comprensión, forjando nuevos puentes de conversación y caminos de retorno a la construcción común.


Finalmente y sin duda, serán los liderazgos éticos y la consistencia pública entre principios y acciones, las mejores vías para enfrentar el complejo desafío de organizar a los empresarios en torno a nuevos propósitos, donde el bien común y el respeto por la dignidad de las personas ocupen un lugar central. Los gremios tienen la oportunidad, y la responsabilidad, de liderar este giro en la mirada que Chile tanto necesita, para retomar la senda del diálogo, el crecimiento y la justa valoración del aporte que cada uno hace a nuestro país.

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