Padre Hugo Tagle

Arrepentimientos

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 17 de junio de 2019 a las 04:00 hrs.
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Una experta en cuidado de enfermos, Bronnie Ware, reflexiona en un libro sobre los principales arrepentimientos que tiene la gente antes de morir, lo que hubieran querido hacer o no hacer. Confesiones que, dice, la ayudaron a transformar su propia vida. “Sí, es triste llegar a la tumba pensando ‘ojalá lo hubiera hecho...’”, dice Ware.

El primer motivo de arrepentimiento es: “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”. Muchos viven buscando agradar a otros, al entorno, al grupo, con temor a salir del molde en que se les educó, vivió o sufrió. Apretados en un corset.

Haremos bien en cultivar nuestro lado creativo y no dejarlo morir. Pienso en aquellos a los que les hubiese gustado tocar un instrumento, cantar, escribir, hacer deporte, y no lo hicieron nunca. No se atrevieron o no se hicieron el tiempo. Cultive, buen lector, ese lado distinto, lúdico, como quizá el ajetreo diario vida no le ha permitido hacer.

Otro arrepentimiento común es: “Ojalá no hubiera trabajado tanto”. Una dedicación excesiva al trabajo, y no por ello más eficiente, finalmente redunda en un desequilibrio; en perderse muchas experiencias vitales, como la familia, los amigos o el cultivo de una mayor interioridad. Y, por lo demás, ¡más trabajólico no significa más productivo! De hecho, se rinde menos. Ordene sus tiempos de trabajo. Les sacará más partido.

Otro punto de tristeza al llegar a la tarde de la vida es no haber expresado lo que realmente sentíamos; decirles a los cercanos que los queremos, apreciamos, valoramos. Sí. Es bueno hacerlo conscientemente. No sirven los sobreentendidos ¡Cuantas veces nos deshacemos en gestos de cariño y aprecio hacia gente que vemos tarde, mal y nunca! Y, con los que convivimos diariamente, apenas un saludo rutinario, alguna palabra amable y nada más. Quizá sea timidez o un falso concepto de sobriedad. Como sea, no expresamos nuestro afecto con quienes convivimos diariamente, sobre todo en el ámbito familiar. Quererse no es simple. Supone muchas veces vencerse, ser humilde, romper la rutina.

Por último, a todos les hubiese gustado ser más feliz. Cuando se mira hacia atrás, brota la nostalgia. Pudimos haber sido más felices, aprovechar mejor el tiempo, a los propios. Y eso pasa por hacerle un espacio a Dios. Se es más feliz incorporándolo a Él en lo cotidiano. No se trata de buscar experiencias sofisticadas o caras. Más bien se trata de valorar las alegrías simples de la vida. Siempre estamos a tiempo para enmendar rumbo.

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