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Padre Hugo Tagle

Chile verde

PADRE HUGO TAGLE En twitter: @hugotagleChile verde

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 11 de septiembre de 2017 a las 04:00 hrs.
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La foto de un grupo de avionetas que aterrizaron en medio del desierto florido es indignante. Tanto más indigna al pensar en las miles de personas que visitaron ese maravilloso paisaje, cuidando y respetando las normas de conservación de ese maravilloso fenómeno; reglas razonables para que ese paisaje pueda ser gozado por todos. Y llegan cinco inconscientes y prepotentes en avionetas y aterrizan descaradamente contraviniendo no solo las normas exigidas, sino pisoteando el celo y precauciones de miles de turistas responsables y cuidadosos del medio ambiente. Flor que es pisoteada, como lo hicieron ellos, es una flor que no dará semilla y por lo tanto no podrá crecer en una próxima primavera. Es de esperar que estos personajes sean castigados conforme a la ley y reparen el daño causado.

Esta amarga anécdota nos recuerda cuán importante es tomar conciencia de nuestro patrimonio común, que no pasa por recargarnos de prohibiciones ni de tener carabineros en todas partes, sino que en buena medida el cuidado del medio ambiente pasa por una conciencia común y asumida de respeto a la naturaleza, patrimonio de todos.

Una feliz noticia es que somos el país con más áreas marinas protegidas. Pero de poco servirá esa pomposa declaración si no pasa por un cambio de conducta personal, de no seguir transformando nuestras playas y costas en verdaderos basurales. Y ese cambio de conducta y buenos hábitos empieza por el cuidado y limpieza de nuestros barrios, plazas y parques. “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería” advierte el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si. Y la larga y hermosa geografía chilena no está lejos de eso.

El respeto por el medio ambiente es un signo elocuente de nuestra preocupación por el otro. El individualismo salvaje nos consume. Y aflora en todos los sectores, lamentablemente. “Me da lo mismo el otro, hago lo que quiero y donde quiero. Para eso tengo plata”. Es cierto que son situaciones excepcionales, ya que ha habido un alto compromiso de la ciudadanía en el cuidado de fenómenos como el desierto florido. Pero la prepotencia inunda de tanto en tanto la forma de relacionarnos y hay que sancionarlo. Los grandes perdedores en el descuido del medioambiente son los más pobres. “Fortalezcamos la conciencia de que somos una sola familia humana”, de que nos necesitamos unos a otros, de que no hay un mundo de repuesto. Manos a la obra. Que nuestra conciencia por un Chile más justo, verde y fraterno se note en este mes de la patria.

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