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Padre Hugo Tagle

Dar trabajo

Padre Hugo Tagle En twitter: @hugotagle

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 29 de abril de 2019 a las 04:00 hrs.
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Ha hecho un daño enorme la idea de que el trabajador es un gasto y no una inversión. Sí, la generalizada expresión de que “doy trabajo” lleva a la falsa idea de que la creación de empleo es una especie de obra de caridad, una limosna, y por ende una “donación” y no una inversión que me reporta dividendos, ganancias.

Ha sido un craso error que le ha hecho mal al campo laboral. Debemos cambiar el paradigma y considerar a quienes trabajan con uno, empleados, parte esencial del proceso laboral, socios, y no un lastre o costo que debo asumir. El mejor negocio será aquel en que todos los que participan de su proceso se sienten beneficiados.

No es fácil. Pero muchas empresas ya lo han entendido así. Un estudio de la investigadora Annie McKee, de Harvard, señala que “aquellos que se sienten valorados en el trabajo y que saben que con sus contribuciones pueden lograr los objetivos que la empresa requiere, se sienten emocionalmente comprometidos y conectan de mejor forma con los objetivos de la organización. Esto hace las cosas más fáciles para la empresa y también para los trabajadores, que se vuelven más productivos y seguros”.

Resulta bastante obvio, pero son las obviedades las que olvidamos. Nada mejor que ver que todos los remeros del barco se “camisetean” con la empresa. “Cuando los trabajadores se sienten apoyados y logran confiar en sus compañeros y jefes, la colaboración y el compromiso se multiplican. Además, el ánimo mejora y se generan vínculos más fuertes que pueden exceder lo laboral”.

Sé que ya es así en muchas empresas. Hay un esfuerzo mayor por crear lazos de pertenencia más solidos a través de bonos y actividades varias. Las empresas son verdaderas familias, muchos trabajan por años en ellas. Con tanta mayor razón hay que cuidar esas relaciones y así sacar lo mejor de quienes pasan buena parte del día en ellas.

Otro aspecto es el buen trato. Debemos crecer en un trato que dignifique; que haga sentir bien al otro, valorado y considerado. Pregunte siempre la opinión de los demás, aunque ya sepa la respuesta correcta. Por lo demás, a veces, sugerencias tontas u obvias resultan siendo las más geniales. Grandes proyectos han surgido de opiniones dadas al pasar, comentarios marginales.

Si es jefe, bueno sería preguntarse ¿me aprecian o me tienen miedo? ¿Conozco a los que trabajan conmigo? ¿Sé sus nombres, algo de sus familias, de sus problemas?

Junto con el esfuerzo por mejorar el nivel de vida material, debemos esforzarnos en mejorar el trato, aprecio y convivencia laboral. Todos ganamos.

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