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Padre Hugo Tagle

Disculpe, Benedicto

Por: Padre Hugo Tagle | Publicado: Lunes 16 de septiembre de 2019 a las 04:00 hrs.
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Circula por las redes un texto que se le atribuye al Papa emérito Benedicto XVI, en que éste augura un futuro de una "Iglesia que se hará pequeña, que tendrá que empezar todo desde el principio", previendo un futuro algo oscuro, en que se irá empequeñeciendo, producto, entre otras cosas, de los escándalos que él ya empezaba a descubrir y que luego se destaparían.

La breve carta circula hace tiempo y quizá no es de su factura. Pero sí se puede leer en ella mucho de lo que el entonces Cardenal Ratzinger ya escribiera en otros textos. La Iglesia, dice el texto, "ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad. Se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de la libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión".

Pero lo que parecería un cuadro negativo, no lo es. Justamente, la carta resalta una Iglesia futura libre de privilegios, independiente de los poderes del mundo, más sencilla, humilde y cercana a la gente. A los agoreros de calamidades, que abundan, quizá por ocio y flojera mental, les gusta resaltar el anticipo de una Iglesia Católica más pequeña, casi recluida a pequeños caseríos y capillas.

Querría corregir en ese punto el texto de Benedicto y, de paso, a los profetas de desventuras. La verdad es que la Iglesia católica, a nivel global, disfruta de muy buena salud y crece gracias a las libertades que ella misma promueve. Y ese es el quid del asunto. Nuestra verdadera preocupación, suya y mía, amigo mío, es que se aseguren las libertades públicas en todas partes del mundo.

Si la Iglesia católica no crece más es sólo por las persecuciones, trabas y restricciones a las libertades en muchas partes del globo. Y ante eso, creyentes y no creyentes debemos ser una sola voz: asegurar la libre opción religiosa. Es su ausencia la que ha frenado, en buena parte, el crecimiento de la Iglesia Católica en infinidad de regiones.

Es cierto que los escándalos han pesado para que muchos se alejen de la Iglesia. Hay que recordar distinguir entre el crimen y la fe que nos anima. Paradojalmente, en Chile nos encontramos con un porcentaje de católicos más sólido y convencido que antes, que sigue fiel a su fe a pesar de la debilidad de los instrumentos y de los crímenes cometidos dentro de ella.

Pero el punto es asegurar la libertad, para que todos puedan optar por su fe sin temores. Si hubiese verdadera libertad en tantas partes, sin duda otro gallo cantaría.

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